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El excomisario José Manuel Villarejo ha tratado este viernes por todos los medios de tomar la palabra como abogado codefensor de sí mismo en el juicio que celebra contra él la Audiencia Nacional, una actitud que le ha provocado reprimendas del tribunal, que le ha llegado a espetar: "Cállese, por favor".

La cuarta jornada del primer juicio del caso Tándem, sobre tres presuntos encargos de espionaje a Villarejo, estaba programada para solventar la fase de cuestiones previas y así dar paso el próximo 1 de diciembre a los interrogatorios de los primeros acusados.

Pero no ha podido ser así. A pesar de que el abogado del comisario, Antonio José García Cabrera, había dedicado ya en la anterior sesión, el pasado 15 de noviembre, tres horas para presentar sus cuestiones previas, la complejidad del proceso -según él mismo ha señalado- ha hecho que haya precisado de toda la jornada de este viernes para terminar de exponerlas, junto a la prueba testifical y documental que propone para el juicio.

En consecuencia y pasadas las 18.00 horas, la presidenta del tribunal, Ángela Murillo, ha anunciado que suspendía la sesión.

Una sesión que comenzaba con la petición del letrado para que Villarejo, que también es abogado, pudiese intervenir en calidad de codefensor para plantear sus propias cuestiones previas, solicitud que ha sido rápidamente denegada por la presidenta de la Sala.

En ese momento, García Cabrera ha elevado protesta, y ante la previsión, como así ha sido, de que el tribunal no dejase a su cliente tomar la palabra, al comenzar a hacer la lectura del escrito que le correspondía leer a Villarejo, y en un ejercicio de la defensa un tanto surrealista, ha empezado elevando a su vez la protesta que había dejado plasmada el excomisario por sentir que se le estaba cercenando su derecho a defenderse.

Pese al impedimento de intervenir, Villarejo -que se enfrenta en este juicio a una petición de la Fiscalía de 109 años de prisión- ha tratado de tomar la palabra en alguna otra ocasión, como cuando su abogado ha avanzado que, tras una hora y media proponiendo prueba documental, iba a continuar solicitando documentos en nombre del comisario "en su propia defensa".

"La defensa la está usted ejerciendo, señor letrado", le ha contestado la presidenta, momento en el que Villarejo ha reiterado que es letrado, lo que ha provocado que la presidenta le haya instado a guardar silencio.

"Cállese por favor (...) ¿Puede callarse por favor?", ha solicitado la magistrada, que más tarde ha zanjado: "Aquí, en esta sede, no puede usted hacer lo que le dé la gana".

Pero no sólo Villarejo ha tenido un rifirrafe con el tribunal. También lo ha vivido su abogado cuando ha anunciado que retiraba una expresión proferida horas antes durante la exposición de sus cuestiones previas, con la que ha protestado por la falta de atención del tribunal en algunos momentos de la anterior jornada.

García Cabrera había aseverado que "supone un escenario nada edificante ver a los miembros de este ilustre tribunal que dormitan" cuando se exponen cuestiones previas relativas a vulneración de derechos, una afirmación que, ha admitido más tarde, "debe retirarse" porque ha podido entenderse como "una crítica al tribunal".

"¿Se refiere a la afirmación de que el tribunal se ha dormido, no?", le ha preguntado la presidenta de la Sala, quien más tarde ha precisado que está "en su derecho de decirlo siempre que se pueda acreditar", y por ello le ha solicitado que concrete "en qué minuto, en qué segundo, en qué instante" ha podido ocurrir.

Durante la extensa intervención del letrado de Villarejo, el tribunal ha recibido peticiones como la testifical del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; de la fiscal general, Dolores Delgado; y de expresidentes como Mariano Rajoy y Felipe González.

También exministros como María Dolores de Cospedal, Jorge Fernández Díaz y José Luis Corcuera; miembros de la cúpula fiscal como el exfiscal jefe Anticorrupción Manuel Moix y el exfiscal general del Estado Eduardo Torres-Duce; y magistrados de la Audiencia Nacional como Fernando Andreu, Diego de Egea (primer instructor del caso) y Alejandro Abascal (que fue juez de refuerzo del juzgado que ha investigado a Villarejo).

Nombres que ya solicitó sin éxito la defensa del excomisario a la Sala y que este viernes ha vuelto a reiterar al considerar que son esenciales para demostrar que no formó parte de ninguna organización criminal y que trabajó para diferentes gobiernos durante años.

En el caso de los actuales miembros del Ejecutivo, Villarejo quiere que comparezcan Sánchez y Grande-Marlaska -así como la fiscal general- al considerar que vulneraron su derecho a la defensa en intervenciones públicas.

Además de las testificales propuestas -que también incluyen al exjefe del CNI Félix Sanz Roldán y al ex número dos de la Policía Eugenio Pino- Villarejo ha seguido insistiendo en su oposición a ser juzgado en la Audiencia Nacional.

El motivo es que, según ha reiterado, se le juzga por la presunta comisión de delitos que no son competencia de la Audiencia, de modo que ha pedido a la Sala que, o bien envía la causa a los juzgados ordinarios, o bien espera a enjuiciarla conjuntamente con la pieza principal, donde está acusado de organización criminal, delito que, por otra parte, se ha afanado en combatir este viernes.

Para argumentarlo se ha servido de dos resoluciones: una de esta misma Sala -aunque compuesta con otros magistrados- donde ponía en duda la competencia de la Audiencia Nacional para juzgar la pieza 1 -donde sólo están acusados el comisario Carlos Salamanca y un empresario-; y un reciente informe de la Fiscalía en el marco de otra pieza separada.