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Hace un año, en vísperas del 8M, España alcanzaba los 430 positivos con coronavirus y registraba diez fallecimientos. Cientos de miles de personas se manifestaron en las calles el Día de la Mujer y seis días después el Gobierno decretaba el primer estado de alarma de la pandemia y comenzaba el confinamiento de todo un país.

Sin instrucciones sanitarias concretas, a pesar del temor que empezaba a despertar la covid-19, a la marcha de Madrid se sumaron políticos de todos los principales partidos menos de Vox, que tampoco se quedó en casa y ese mismo día reunió a alrededor de 9.000 personas en una acto en la plaza de toros de Vistalegre.

La manifestación de Madrid, multitudinaria pero menos masiva que la de los dos años anteriores, se convirtió de inmediato en eje de un enfrentamiento político que no zanjó ni la justicia.

En junio un juzgado de instrucción archivó la investigación abierta al delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, por supuesta prevaricación administrativa al no prohibir la manifestación ante un posible riesgo de propagación del coronavirus y en noviembre la Audiencia Provincial confirmó esa decisión.

Según los magistrados, Franco "no tuvo un conocimiento cierto, objetivo y técnico del riesgo que para la salud de las personas entrañaba la realización de manifestaciones" en aquel momento ni recibió instrucciones de las autoridades sanitarias.

El director del Centro de Coordinación de Alertas y de Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, se había limitado a señalar en los días previos que no era aconsejable que las personas con algún síntoma acudieran a la manifestación o a cualquier reunión o evento deportivo.

"Si mi hijo me pregunta si puede ir, le voy a decir que haga lo que quiera", dijo la víspera, destacando que a la marcha irían básicamente "nacionales" y no personas de zonas de riesgo.

Se refería básicamente a China, origen de la pandemia, y a Italia, que ya había adoptado drásticas medidas y que el mismo 8 de marzo decretaba el aislamiento de la región de Lombardía y de catorce provincias del norte, confinando a 16 millones de personas.

Pero el coronavirus ya estaba en España. Un día después de las manifestaciones los positivos se disparaban a 1.204 y los muertos, a 28.

Tiempo después, ante las acusaciones de negligencia desde la oposición, el entonces ministro de Sanidad, Salvador Illa, sostenía que en vísperas del 8M no había evidencia científica, o él no la tenía, para prohibir las manifestaciones.

"Se tomaron las medidas que en aquel momento, con la información disponible, eran adecuadas, y perfectamente alineadas y conformes con los organismos internacionales", sostuvo Illa.

Con el análisis de los datos de aquel fatídico mes, el Ministerio de Sanidad concluyó que en la última semana de febrero se había registrado ya un contagio "importante" en distintos territorios del país, como la Comunidad de Madrid.

Los positivos tardaban entre 8 y 10 días en ser notificados y las cifras disparadas del 9 de marzo en ningún caso, sostuvo el Ministerio, correspondían a contagios en las manifestaciones del Día de la Mujer, ni a otros eventos que se celebraron ese fin de semana.

Porque aquel 8 de marzo no sólo se celebraron las marchas del Día de la Mujer. Hubo actos políticos como el de Vox, corridas de toros, conciertos, partidos de fútbol y de baloncesto y se jugó la final de la Copa del Rey de balonmano, pero las tintas se cargaron sobre las manifestaciones feministas.

Para el Gobierno y la izquierda, las críticas a las marchas del 8M no eran sino un nuevo intento de la derecha de desprestigiar y criminalizar al movimiento feminista. Para la oposición, aquellas manifestación fueron muestra de la negligencia del Ejecutivo.

Destacadas asistentes a la marcha dieron positivo por coronavirus en los días posteriores, como las ministras de Igualdad, Irene Montero, y Política Territorial, Carolina Darias, la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez; o la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, que llegó a estar ingresada por una infección respiratoria.

Aquel marzo negro acabó con más de 100.000 casos positivos de coronavirus detectados y 9.053 muertos (cifras de 1 de abril).

Un año después se han superado los 3,2 millones de casos, los muertos confirmados por covid superan los 70.000 y la ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha dejado claro que "no ha lugar" a las manifestaciones del 8M.