EFERedacción Internacional

Las imágenes de los aeropuertos de Estados Unidos abarrotados de gente por Acción de Gracias llegaron esta semana como una advertencia para los Gobiernos de América Latina, que enfrentan la difícil tarea de imponer restricciones en Navidad para evitar un recrudecimiento de la pandemia.

Sobre todo ahora que el continente, con 25,5 millones de casos y 711.000 muertes, parece finalmente registrar un tímido descenso en su gráfica de contagios, aunque no todos los países de la región muestran igual comportamiento: la curva baja en Estados Unidos, Argentina o Colombia, pero vuelve a subir en Brasil o México.

En conjunto, el mundo superó este viernes la barrera de los 60 millones, mientras que en las últimas 24 horas se reportaron 11.200 nuevas muertes, la tercera cifra diaria más alta en lo que va de pandemia, según la Organización Mundial de la Salud.

ACCIÓN DE GRACIAS, ENSAYO DESALENTADOR PARA NAVIDADES

Pese a las advertencias de las autoridades sanitarias, más de 50 millones de estadounidenses viajaron estos días por todo el país para celebrar el día de Acción de Gracias con familiares y amigos, en medio de la preocupación de que los casos de covid-19 puedan dispararse aún más.

Las advertencias del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) y el enfado de Anthony Fauci, el principal epidemiólogo del país, no disuadieron a los ciudadanos.

"Toda esa gente que está volando va a meternos en aún más problemas de los que ya tenemos", aseguró el epidemiólogo, al que los estadounidenses hicieron oídos sordos.

Preocupa sobre todo que la covid -que lleva 12.887.240 casos y 263.468 fallecidos en Estados Unidos- llegue a zonas que hasta el momento han conseguido mantener la pandemia relativamente bajo control, un escenario que extrapolado a América Latina dibuja un panorama mucho más grave.

Los gobiernos latinoamericanos asumen el reto de gestionar la crisis sanitaria estas navidades, a pesar del cansancio social y del deseo de estar en familia, y aunque no se han revelado específicamente los protocolos para esos días, varios países ya hacen énfasis en el cuidado personal para esas fechas, como Ecuador o Colombia.

ANUNCIOS EN CADENA DE VACUNACIONES

La mayoría de gobiernos de la región anunciaron a lo largo de esta semana noticias esperanzadoras que proyectaban un acceso a la vacuna contra la covid-19 en el primer semestre de 2021.

Así, Bolivia afirmó tener "contactos fructíferos" con organismos internacionales para aplicar la vacuna el primer trimestre de 2021; Guatemala espera vacunar a 3,3 millones de personas a inicios de año, y el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, estimó que México podría iniciar la vacunación en diciembre.

Ebrard reveló que se prevé que la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) apruebe el antídoto de Pfizer el 10 de diciembre y que pocos días después la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) haga lo mismo.

RETOS EN LA INFRAESTRUCTURA

Pero la aplicación de la vacuna en América Latina, que priorizará en la primera fase a los grupos de riesgo, tiene que superar grandes retos logísticos.

En ese sentido, Guatemala reconoció que la vacuna suministrada será principalmente la de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, ya que las otras más avanzadas en sus pruebas, como las de Pzifer y Moderna requieren una refrigeración especial, sin acceso masivo para el país en este momento.

En la misma línea se pronunció hoy el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de México, Hugo López-Gatell, al pedir "prudencia, prudencia" aunque adelantó que están dialogando con Pzifer para obtener una herramienta tecnológica y que México pueda distribuir el fármaco.

"Vamos a trabajar de manera muy expedita para lograr tener esa vacuna, lo que dependa de otras partes, concretamente de las compañías, pues no está en nuestro control, pero nosotros vamos a facilitar el trabajo", prometió López-Gatell.

PRUDENCIA VERSUS DESCRÉDITO

La prudencia la revalidó el presidente colombiano, Iván Duque, al prolongar la emergencia sanitaria este viernes por 90 días hasta el 28 de febrero de 2021, una medida que busca fomentar el cuidado social del país, con 1.270.991 contagios y 35.860 muertos, aunque ya no hay medidas de cuarentena estrictas.

En el otro lado de la balanza el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, insistió por redes sociales que no tomará la futura vacuna contra el nuevo coronavirus y puso en tela de juicio, sin aportar pruebas, la eficacia del uso de la mascarilla para evitar los contagios entre la población.

Brasil superó ayer los 6,2 millones de casos confirmados y roza las 172.000 muertes relacionadas con la covid-19, según divulgó el Ministerio de Salud en su más reciente boletín epidemiológico.

El reporte oficial entre el miércoles y el jueves de la nación suramericana, una de las tres más afectadas en el mundo por la pandemia junto a Estados Unidos e India en cifras absolutas, indicó que en las últimas 24 horas se presentaron 37.614 contagios y 691 fallecimientos.

PERÚ CON TENDENCIA A LA BAJA

Perú, que llegó a tener un número de fallecidos diarios que lo coronó en la lista de más muertos acumulados en el mundo, registra una tendencia a la baja, con 1.888 casos nuevos reportados desde el miércoles, que suman un total de 956.347 confirmados en el último reporte del Ministerio de Salud.

El número de fallecidos se elevó a 35.785, con 58 decesos en las últimas horas.La ministra de Salud, Pilar Mazzetti, informó esta semana que el 35 % de la población de Lima, algo más de tres millones de habitantes, ya se habían contagiado de la pandemia, pero que un 65 % era aún susceptible de enfermarse.

Mientras, las alarmas siguen encendidas en Uruguay, que alcanzó ayer un nuevo récord de casos activos de la covid-19 al llegar a 1.022, luego de que en la jornada se detectaran 129 nuevos positivos, detalló el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) en su informe diario.

Con estas cifras, Uruguay representa un ejemplo de la importancia de no bajar la guardia, sobre todo ahora que la urgencia de abrazar a los seres más queridos puede complicar el control de un virus que no tiene fronteras.