EFESantiago de Compostela

"España nos vende a tres mil por uno", afirmó en declaraciones a Efe Alberto Paz, portavoz de la asociación de marineros jubilados que reclaman a Noruega la pensión por haber trabajado en barcos mercantes con bandera del país escandinavo.

"Si sólo cuatro nacionales noruegos estuviesen en esta situación a Noruega no le temblaría el pulso a la hora de demandar a España. España nos vende a tres mil por uno", dijo Alberto Paz.

Este portavoz y otros cientos de marineros afectados han llevado en el Día de Galicia su protesta a las calles de Santiago de Compostela, en un intento más de conseguir lo que creen que les corresponde por derecho y dicen que hay base jurídica para ello.

Al igual que hizo Alberto Paz, miles de gallegos se enrolaron entre los años 1948 y 1994 en mercantes noruegos y Noruega les obligó a hacerse residentes fiscales.

"No cotizamos a la Seguridad Social porque lo teníamos prohibido por Ley, pero pagamos IRPF durante toda nuestra estancia en Noruega. Sólo con pagar impuestos eso ya nos da derecho, por lo menos, a una pensión no contributiva, que en Noruega también las hay", indica.

En total la cifra ronda las 12.000 personas afectadas, de ellos unos 8.000 son gallegos.

Alberto Paz clama contra la Xunta de Galicia y el Gobierno central. "Nos tienen abandonados", sostiene.

Cuenta que el mes pasado el colectivo se trasladó a Madrid y se reunión con los abogados del Estado. "La Abogacía del Estado nos dice que sí, que tenemos derecho a reclamar, pero el Gobierno español no va en ningún caso a interponer una demanda contra Noruega por razones políticas", admite.

El portavoz de los marineros gallegos recuerda que España pudo haber vetado a Noruega en el año 1994 cuando el país escandinavo suscribió el tratado de libre comercio europeo.

"España ya nos abandonó en ese momento porque pudo haber vetado la entrada de Noruega y no lo hizo, y con ello se hubiese arreglado el problema", señala.

Próximamente los marineros afectados interpondrán una demanda ante la Justicia de Noruega y se muestran convencidos de que al final verán atendida su reclamación.