EFETrípoli

El grupo yihadista libio Ansar al Sharia, acusado del asalto en 2012 al consulado de EEUU en las ciudad de Bengasi, anunció su disolución e instó a las fuerzas salafistas a formar un frente común mayor para combatir al mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del este de Libia.

En un comunicado difundido a través de internet, el grupo -que de facto ya estaba integrado desde hace meses en la organización "Majlis al Shura", uno de las que resisten el acoso de las fuerza de Hafter en Bengasi-, admite que ha perdido capacidad operativa y de liderazgo en los últimos dos años.

"Majlis al Shura" y "Zawra Bengazi", grupos a los que Ansar al Sharia" instó a unirse en su nota, resisten el embate de los soldados de Hafter desde que en mayo de 2014 éste empezara un asedio para conquistar la ciudad, capital del alzamiento contra la dictadura de Muamar al Gadafi.

La guerra, ahora activa en el centro de la urbe, ha diezmado a la población y llevado a miles de personas a convertirse en desplazados internos.

Además de Ansar al Sharia, otros grupos afines a la organización Estado Islámico y a la organización de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) han aprovechado esta coyuntura para asentarse en la ciudad, la segunda en importancia del país, y lanzar su propia guerra.

Estados Unidos acusa a Ansar al Sharia de perpetrar el asalto al consulado de la ciudad que en 2012 costó la vida a su embajador en Libia, Christopher Stevens.

Libia es un estado fallido, víctima del caos y de la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera a la victoria de los rebeldes frente a la larga dictadura de Al Gadafi.

En la actualidad, dos gobiernos se disputan el poder apoyados por distintas milicias: uno sostenido por la ONU en Trípoli y otro en el este bajo la ascendencia militar de Hafter, que domina cerca del 60 por ciento del territorio nacional.

De la anarquía sacan beneficio los grupos yihadistas y las mafias dedicadas al contrabando de combustible, armas y personas.