EFETúnez

Las elecciones municipales tunecinas, previstas para el próximo 6 de mayo, arrancaron hoy con el histórico voto de militares y policías, que hicieron uso del derecho al sufragio adquirido en 2017, tras décadas de silencio electoral impuesto.

Durante los cerca de 30 años que duro la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Ali, las fuerzas de seguridad tenían prohibido acudir a las urnas con el objetivo de mantenerlas al margen de la vida política.

La nueva ley electoral, aprobada el pasado año, les permite ahora sufragar, aunque de momento solo en los comicios municipales, los primeros que el país norteafricano celebrara desde que el tirano fuera derrocado en 2011.

Una jornadas histórica pero también muy sensible, no sólo por motivos de seguridad sino porque la institución se encuentra dividida.

Hace apenas unos días, el sindicato de policías lanzó una campaña de boicot bajo el eslogan "Yo no soy ni la gasolina ni la madera, sino un agente neutro y, por mi país, no votaré".

En declaraciones a la agencia nacional TAP, su portavoz, Chokri Hamada, insistió esta semana en que el deber es la "neutralidad", para proteger a la ciudadanía, y criticó esta medida, que en su opinión favorece exclusivamente a la clase política y no a los uniformados.

En esta línea, añadió que los miembros de las fuerzas de seguridad son tratados como "ciudadanos de segunda" al recibir un derecho "incompleto" que únicamente busca aumentar el índice de participación, ya que todavía se les impide presentarse y participar en la campaña electoral.

Una opinión opuesta a la de Jamel Jarboui, el portavoz de la Unión Nacional de Sindicatos de las Fuerzas de Seguridad, quien mostró su apoyo a esta iniciativa y llamó a todos sus compañeros a votar en masa.

"Somos ciudadanos, como cualquier otro", dijo, y defendió que "la participación está regida por leyes estrictas, la policía no tiene derecho a ser miembro de un partido político, por lo que no hay ninguna razón para que la gente tenga miedo a este derecho".

La consulta, que para el resto de la población se celebrará el próximo domingo, comenzó a primera hora de la mañana en 350 colegios electorales, uno por cada municipio, y en ella estaban inscritos cerca de 36.000 agentes y militares.

Según Mourakiboun, la mayor organización local de observadores para las elecciones, a las 15.00 horas la participación era de apenas un 10 %.

A pesar de ello, su presidente, Rafik Halouani, se mostró optimista.

"Se trata de una nueva experiencia, es un colectivo reacio a los cambios y es un tema polémico ante el que los sindicatos están divididos, pero es su derecho en un país libre y no puede ser impuesto", explicó a Efe.

Además de Mourakiboun, otros seis organismos internacionales y locales, entre ellos la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, estuvieron presentes durante esta primera jornada de voto.

"Es un signo de transparencia del proceso electoral, pero también de la madurez de la sociedad civil que trabaja sobre un tema tan sensible y que logra representar su papel en el proceso democrático", explicó un representante de esta red asociativa.

"El gran desafío será el 6 de mayo, con 2.500 observadores fijos en todo el país, nosotros cubrimos el cien por cien de los centros, con un seguimiento en tiempo real de los resultados", subrayó.

Una vez terminada la jornada a las 18.00 hora local (19.00 GMT), las urnas serán custodiadas por la Instancia Superior Independiente de las Elecciones hasta el próximo 6 de mayo, fecha oficial de las municipales, en las que se realizará un escrutinio conjunto de las papeletas.

De esta manera, pretenden preservarse los resultados de la institución, cuyos miembros están exentos de utilizar la popular tinta indeleble para el dedo índice de los votantes con el fin de evitar que voten más de una vez.

Al mismo tiempo, la prensa estará obligada a respetar una rígida reglamentación con respecto a su cobertura, en la que estará prohibida la difusión de imágenes de los votantes y las encuestas a pie de calle.