EFEDakar

Gambia continúa hoy esperando la llegada de su presidente electo, Adama Barrow, refugiado en Senegal, para poner fin a la crisis política y restablecer la democracia después de que el expresidente Yahya Jammeh abandonara el país la pasada noche.

Adama Barrow tiene previsto regresar a Gambia para formar Gobierno cuando "las fuerzas regionales hayan creado las condiciones que garanticen su seguridad como presidente", dijo el presidente de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), Marcel Alain De Souza, según recogieron hoy medios locales.

"El presidente Barrow puede tardar unos días más en volver a Gambia. Es necesario que se garantice su propia seguridad para que regrese", apuntó De Souza en una rueda de prensa a medianoche, después de que Jammeh abandonara Banjul con destino Guinea Ecuatorial, país que le ofreció asilo.

De Souza informó además de que las fuerzas de la CEDEAO "permanecerán desplegadas en Gambia todo el tiempo que sea necesario para garantizar la seguridad de los gambianos".

Por su parte, Adama Barrow acusó hoy a Jammeh de haberse marchado "dejando vacías las cajas del Estado y una situación económica catastrófica".

A juicio del nuevo presidente gambiano, "todo es prioridad" en su país, ya que los problemas a los que debe hacer frente abarcan el sector económico, social y político.

El expresidente Yahya Jammeh abandonó la pasada noche la capital de Gambia, Banjul, con destino a Guinea Ecuatorial, previa escala en Guinea Conakry.

Guinea Ecuatorial le ha ofrecido asilo para poner fin a la crisis política en su país, después de que Jammeh anunciara el viernes que cedía el poder tras 22 años al frente del país.

La CEDEAO, Naciones Unidas y la Unión Africana (UA) exigieron hoy, en una declaración conjunta, que se asegure "la dignidad, el respeto, la seguridad y los derechos" del exdirigente.

Los organismos internacionales instaron al nuevo Gobierno de Gambia a adoptar "todas las medidas necesarias para garantizar que no haya intimidación, hostigamiento ni caza de brujas de antiguos miembros del régimen y simpatizantes, de conformidad con la Constitución y leyes de Gambia".

Además se comprometieron a colaborar con el Ejecutivo de Gambia para "impedir que se confisquen bienes y propiedades pertenecientes legalmente al expresidente Jammeh o a su familia y los de sus miembros de gabinete, funcionarios gubernamentales y simpatizantes del partido".

También pidieron que los países anfitriones que ofrecieron asilo al expresidente y su familia -Marruecos, Mauritania, Guinea Conackry, Guinea Ecuatorial y Nigeria- "no se conviertan en blanco indebido de hostigamiento, intimidación y otras presiones y sanciones".

Sin embargo, el ministro senegalés de Asuntos Exteriores, Mankeur Ndiaye, aseguró hoy que Jammeh marchó de Gambia tras 22 años en el poder "sin ninguna garantía".

Una de las condiciones exigidas por Yahya Jammeh para abandonar el poder era que se le garantizase que no será perseguido por los supuestos crímenes que ha cometido a lo largo de sus más de dos décadas de régimen autoritario, según fuentes de la oposición gambiana.

A Yahya Jammeh, quien ha dirigido su país con mano de hierro, se le acusa de ser responsable de la muerte y desaparición de numerosos opositores a su régimen, periodistas, activistas pro derechos humanos y militares.

Miles de gambianos han sido también forzados al exilio por su régimen, cuyo principal aparato era la Agencia Nacional de Investigación (NIA por sus siglas en inglés).

En los últimos días seguidores de la oposición que salieron a las calles para celebrar la derrota de Jammeh y la investidura de Barrow pidieron que el exmandatario sea juzgado por la Corte Penal Internacional (CPI).

Precisamente una de las últimas decisiones de Jammeh como presidente fue retirar a Gambia del Tribunal de la Haya.

Diversas organizaciones pro derechos humanos reclaman que Jammeh sea juzgado por un tribunal en Gambia o, en su defecto, por cortes internacionales.