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El Gobierno de coalición se ha estrenado este martes en una mañana más que gélida, y entre el frío, los nervios y en algunos casos la confusión, los veintidós ministros de Pedro Sánchez han llegado al primer Consejo de este gabinete histórico.

Diecisiete socialistas y cinco de Podemos. Todos ellos han ido desfilando por orden estrictamente protocolario -primero los vicepresidentes, después los ministros 'de Estado' y el resto de departamentos acabando con los de nueva creación- antes de posar, ya juntos, con el presidente del Gobierno.

Una foto inusual por numerosa -éste es el segundo Gobierno más numeroso de la democracia- pero sobre todo por bipartita, con el presidente rodeado ya no solo de los suyos, porque desde hoy también están los 'otros'.

Porque si la número dos del Ejecutivo, Carmen Calvo, flanqueaba a Sánchez por su derecha, al otro lado el presidente tenía a Pablo Iglesias, el líder del partido con el que los socialistas han competido por los votos de la izquierda en las últimas cuatro elecciones generales.

Y si pequeña parecía la escalera para tanto ministro, mucho más pequeña se ha quedado la mesa del Consejo. Y eso que es bien grande.

Puede que Moncloa tenga que buscar un reemplazo, porque no parece que vayan a estar muy cómodos en torno a este mueble que llevaban usando los distintos gobiernos desde el año 1999. Desde luego, en esta primera imagen, parecían algo apiñados.

A las nueve y media de la mañana comenzaba el ceremonial con la llegada de los vicepresidentes y ministros para el Consejo.

Han sido muchos los valientes que, como Nadia Calviño, Arancha González Laya, José Luis Ábalos o Alberto Garzón -con traje gris- llegaban a cuerpo y sin abrigo. Aunque tampoco tiene mucho mérito, que al fin y al cabo salían de un lateral del mismo edificio.

Y luego estaban los precavidos enfundados en sus abrigos, como Carmen Calvo, Pablo Iglesias -en vaqueros- o Irene Montero, entre otros.

"Gracias a vosotras. Bueno, a vosotros", decía la ministra de Igualdad mientras posaba ante los gráficos y se daba cuenta de que apenas había mujeres en ese grupo.

Abrigo llevaba también Margarita Robles, quien al contrario que sus compañeros no portaba ni la cartera de ministra, ni ningún otro accesorio. Parecía que la titular de Defensa pasaba -o paseaba- por allí.

Y con abrigo y bufanda aparecía el último de todos y uno de los nuevos, Manuel Castells, quien tras despistarse -a punto ha estado de no parar para posar- se ha ganado la foto del día.

"¡Está vacía!", ha gritado el nuevo ministro de Universidades mientras levantaba su cartera para que todos la vieran.

Vacía estaba, literalmente. Pero un día después de admitir que no le gusta que se haya separado su departamento del de Ciencia, su comentario ha sonado a metáfora.

Del frío que estarían pasando los gráficos hablaba Pablo Iglesias -que ha seguido con el abrigo- en la foto de familia, mientras Sánchez respondía asegurando que lo tendrían "controlado".

Y ante tan bajas temperaturas, menos de un minuto ha durado el posado del nuevo Gobierno.

Los miembros de la coalición bipartita rompían filas y entraban al Consejo sonrientes y con gestos de complicidad como el de las ministras de Exteriores y Economía, agarradas del brazo.

Dentro, el protocolo les ha vuelto a colocar, y en el extremo contrario de Sánchez y sus vicepresidentes podía verse conversar a Irene Montero y José Luis Escrivá. Dos perfiles muy distintos que desde hoy comparten sitio.

Una hora después de comenzar la ceremonia, el nuevo Ejecutivo de Pedro Sánchez se reunía para dar los primeros pasos del primer Gobierno de coalición que conoce la democracia.

Decía ayer la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, que "Spain is back". Pues a la vista de la foto de este martes en La Moncloa "Spain is different" también. O al menos lo es su nuevo Gobierno.

Por Patricia de Arce