EFERoma

El Tribunal de Apelación de Milán (Italia) ha condenado a cadena perpetua a dos antiguos fascistas italianos al considerarles responsables del atentado en una manifestación sindicalista en Brescia en 1974, que causó ocho víctimas mortales.

Los condenados, a última hora de ayer, son Carlo María Maggi y Maurizio Tramonte, ambos considerados responsables de la masacre de la plaza de la Loggia de Brescia, escenario del atentado que se enmarca en los "Años de Plomo" de Italia.

La prensa recordó hoy que esta sentencia llega después de tres investigaciones diferentes y doce procesos relacionados con este caso, uno de los más enrevesados de la Justicia italiana.

Tanto Maggi como Tramonte, ambos viejos componentes del grupo de extrema derecha "Ordine Nuovo", fueron absueltos de los cargos en primer y segundo grado, si bien el Supremo anuló estos fallos y mandó repetir el proceso.

Así se ha llegado a este veredicto que sostiene que Maggi, hoy octogenario e incapacitado, fue el autor intelectual del atentado mientras que Tramonte participó en la reunión en la que se preparó el asesinato múltiple.

La acusación a Tramonte se basa precisamente en que, al parecer, colaboraba con los Servicios Secretos con el pseudónimo "Tritone" e informó de que "Ordine Nuovo" preparaba un atentado en el norte del país.

Una información que no fue tomada en consideración, según explicó hoy el rotativo "Il Corriere della Sera", que señaló que la sentencia se basa en dos puntos.

En primer lugar en la declaración del arrepentido Carlo Digilio, quien antes de morir confesó los pormenores de la operación criminal.

Por otro lado, en unos documentos hallados en los noventa con las informaciones facilitadas por "Tritone".

El atentado se produjo en la mañana del 28 de mayo de 1974 en la plaza de la Loggia de Brescia, donde los sindicatos habían convocado una manifestación antifascista: ocho personas fueron asesinadas y un centenar resultaron heridas.

Este hecho se enmarca en un periodo histórico en Italia conocido como los "años de plomo", marcados por las manifestaciones violentas, la lucha armada y los actos terroristas firmados tanto por la extrema derecha como por la extrema izquierda.

Algunos de los hechos más recordados en el país son el ataque a la "Banca Nazionale della Agricoltura" en Milán (1969) o los atentados en trenes como el de "Gioia Tauro" (1970) o el "Italicus" (1974), todos ellos con numerosas víctimas mortales.

Una época oscura de la historia de Italia sobre la que planea la sombra de la mafia y de los servicios secretos, como en el caso del democristiano y antiguo primer ministro Aldo Moro, secuestrado y asesinado por las Brigadas Rojas en 1978.