EFEMadrid

Tras 22 días de trabajo, de los que os he contado de 20 mis experiencias, mi relación con el Arca de Noé ha llegado hoy a su fin. Este hospital de campaña se puso en marcha en un momento en el que las clínicas madrileñas no podían absorber los ingresos por coronavirus y los derivaban a este recinto, pero ahora la situación ha cambiado.

Con el paso de las semanas, afortunadamente, han ido disminuyendo los enfermos que eran trasladados a estos pabellones feriales, lo que ha obligado a sus responsables a reorganizarlos: ya no es necesario tanto personal sanitario y vamos a ir regresando a nuestros puestos habituales de trabajo.

Como cualquiera de estos días, hoy he llegado a Ifema minutos antes de las 8 de la mañana para entrar en el control del pabellón 9 que tenía asignado. Solo había 16 enfermos, mientras que otras 16 personas dadas de alta seguían esperando una habitación en un hotel para continuar con la cuarentena. El resto de camas, hasta completar las 50 de que consta este área, estaban vacías.

He pasado consulta a 3 pacientes y he dado dos altas. Uno de ellos era un joven que aparentemente no tenía síntomas y con 100 de saturación de oxígeno; y el otro, un hombre que ya se había recuperado.

Me queda ahora la pena de quedarme sin saber cómo evoluciona otro paciente, un señor que se nos había torcido hace un par de días y nos tenía muy preocupados. Ayer llamamos a la UCI para que le valorara, pero se descartó que tuviera que ser atendido en esa unidad. Así que, ahí está, monitorizado en todo momento para evitar un susto no deseado.

En la pausa del café me han comentado que los responsables de Ifema habían comenzado a presionar a representantes del Gobierno madrileño para que solucionaran el problema de la gente dada de alta que espera ir a un hotel y parece que lo están consiguiendo.

Esta mañana ya se hablaba de que habían comenzado a trasladar enfermos del pabellón número 7 al 9 para optimizar el espacio y, por lo consiguiente, a reorganizar al personal, con lo que empezaban a sobrar médicos.

Ha sido sobre las seis de la tarde cuando me han telefoneado para decirme que, si quería, podía volver a mi puesto en el centro de salud.

He contestado que sí, que quería regresar a la Atención Primaria ante la reducción de enfermos en Ifema y me he quedado con una sensación agridulce: sentimientos encontrados entre poner fin a esta experiencia y las ganas que tengo de volver a mi tarea en la medicina de familia.

Pero estoy muy satisfecho del trabajo realizado. A pesar de que ha habido momentos en los que lo he pasado muy mal con la desorganización que reinaba en este hospital de campaña, sobre todo en sus primeros pasos, creo que he sido útil y he podido ayudar a muchas personas.

A enfermos que llegaban a Ifema muy asustados ante el desconocimiento sobre este coronavirus y sobre su evolución (especialmente, entre los días octavo y décimo, que es cuando juega las malas pasadas este virus y puede llegar a causar unas inflamaciones no reversibles) y que agradecían constantemente la atención que les proporcionabas y que estuvieras ahí para curarlos.

Mañana tengo el día libre. Así que trataré de reubicarme para ver cómo afronto la vuelta a mi centro de salud. Me han comentado que allí también han bajado los pacientes con síntomas respiratorios y que ahora hacen muchos test PCR, principalmente a miembros de las fuerzas y cuerpos de Seguridad y a sanitarios. Otra de las ocupaciones principales son las consultas telefónicas y las visitas a pacientes en los domicilios.

Este es el trabajo que me espera a partir de ahora y hasta que el centro de salud puede volver a la normalidad, a reabrir sus consultas y a que los médicos volvamos a establecer el contacto personal que teníamos con nuestros pacientes, con las medidas de protección que sean necesarias.

Estoy convencido de que esto llegará pronto. Y lo estoy porque hoy he dejado de trabajar en un hospital de campaña montado para hacer frente a una emergencia y en el que ya he dejado de ser necesario: y eso, en la lucha contra esta pandemia, es una gran noticia, una puerta abierta a la esperanza.

(Cuaderno de bitácora del Arca de Noé ha sido una serie especial de EFE coordinada y editada por Olivia Alonso, con el testimonio diario en primera persona de un médico voluntario en el hospital de campaña de Ifema, en Madrid).