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Los contagios por coronavirus, que ya superan los 100.00 casos en España, han vuelto este martes a la senda decreciente de los últimos siete días, a la vez que se han ralentizado las hospitalizaciones y los ingresos en las ucis, sobre todo en Madrid, mientras sigue la escalada de fallecimientos, con más de 800 por quinto día consecutivo (864), que elevan ya el número de muertos hasta los 9.053.

El parte diario del comité de gestión de la crisis sanitaria insiste en la estabilización como concepto, lo que implica que las infecciones (7.719) siguen creciendo a un ritmo cada vez más bajo, como si la epidemia transcurriera a la altura del pico pero a través de una amplia meseta, con un aumento del 8 por ciento, frente al 20 por ciento que se registraba justo hace una semana.

Tres datos significativos en busca de tendencia: los grandes hospitales madrileños detectan una caída significativa de personas que llegan a sus servicios de urgencias, el número de pacientes hospitalizados se reduce a 2.175 -menos de la mitad que el 26 de marzo-, y el incremento de enfermos en las unidades de cuidados intensivos baja hasta el 4,72 %, con 265 más y un total de 5.872.

PRESIÓN ASISTENCIAL

La presión asistencial en la UCI aparentemente se ha reducido, con doce ingresos menos, en Madrid (29.840 infectados), en situación límite desde hace muchos días, según ha subrayado María José Sierra, jefa de sección del Centro de Coordinación de Emergencias Sanitarias, que ha subrayado que la reducción de la tensión sobre esas estructuras permite mejorar la atención y, en última instancia, salvar vidas.

Ahora, el Ministerio de Sanidad espera que todo siga en esa dirección y se extienda a las comunidades más afectadas, como Castilla-La Mancha (353 enfermos en la UCI y 74 muertos), Castilla y León (345 y 585), País Vasco (324 y 369) y, sobre todo, Cataluña, la más afectada, con 1.769 ingresados en la UCI, 1.849 fallecidos y 19.991 contagiados.

Precisamente, en Cataluña se ha conocido hoy un documento interno del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) , que depende del departamento de Salud, en el que se aconseja no ingresar en las ucis a las personas mayores de 80 años con coronavirus y "evitar ingresos en pacientes con escaso beneficio".

Esas recomendaciones de carácter ético, que siempre se plantean cuando se trata de ingresar a determinados enfermos en la UCI, ya las hizo al inicio de la crisis sanitaria la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC).

CABALLO DE BATALLA

En la comparecencia diaria del comité técnico que gestiona la pandemia, María José Sierra ha insistido en que lo que realmente muestran las cifras de personas que están en la UCI y las fallecidas es "lo que ha pasado hace dos o tres semanas".

El director del centro, Fernando Simón, que ha vuelto a intervenir desde su casa por haber dado positivo por coronavirus, ha subrayado que este “ya no es el caballo de batalla, sino el de garantizar la cobertura adecuada de todos los pacientes y sus tratamientos, para lo que tenemos que conseguir que la cantidad de nuevos ingresados en las ucis baje de forma drástica, y los datos parecen ir en buena línea”.

En buena línea van los datos de personas recuperadas, que con 3.388 más ya suman 22.647 dadas de alta, a las que, según ha reconocido hoy el Ministerio de Sanidad, en los casos en los que “no es posible” hacerles la prueba diagnóstica se les envía a sus domicilios con la recomendación de que estén 14 días más de aislamiento.

"Todos los médicos de este país están dando el alta cuando tienen que darla, asegurando que, según el momento de la evolución, va a haber un seguimiento, un aislamiento, unos días más, si todavía los síntomas leves no estuvieran resueltos", ha dicho María José Sierra al ser preguntada sobre si la razón por la que en España hay más altas hospitalarias que en Italia es por la necesidad de liberar camas en los hospitales.

RESIDENCIAS DE ANCIANOS

La Generalitat de Cataluña, que se está planteando un nuevo registro de fallecidos por el coronavirus más allá de la supervisión de la sanidad pública, ha dado a conocer este miércoles que al menos 362 ancianos que vivían en residencias de esa comunidad han muerto como consecuencia de la COVID-19 desde el 15 de marzo, mientras que otras 830 personas han sido diagnosticadas con el virus.

Las muertes en residencias se han convertido desde el principio de esta crisis en una de las peores lacras, y las administraciones buscan soluciones contra reloj, como la Comunidad de Madrid, que contempla la posibilidad de agrupar a aquellos ancianos o personas con discapacidad que viven en centros y que estén contagiadas o tengan síntomas.

Esta medida está incluida en el plan de choque que la Comunidad de Madrid puso en marcha el pasado viernes y con el que ya ha inspeccionado 38 centros en toda la región, donde también se cuentan por centenares los fallecidos.

EL DÍA DESPUÉS

Aunque todos los esfuerzos de las autoridades sanitarias están ahora centrados en hacer frente a la emergencia sanitaria, muchos expertos comienzan a plantear la necesidad de que se comience a planificar el futuro regreso paulatino a la normalidad, que visto desde la actual perspectiva plantea muchas incógnitas.

Una de esas incógnitas son las eventuales reinfecciones, sobre las que el doctor Simón ha explicado este miércoles que no hay datos al respecto en España y que, mientras hay artículos que indican que los que se vuelven a infectar podrían ser "contagiantes", hay otros informes que indican que rara vez lo hacen.

El modo en que se debe salir del confinamiento también genera muchas dudas, aunque gran parte de los expertos abogan por los test serólogicos masivos, que permitirían, a través de un simple pinchazo y la correspondiente analítica, conocer de forma rápida si la persona en cuestión contrajo el coronavirus, pese a que pudiera haber sido asintomática.

Otros especialistas, como el profesor de farmaco-epidemiología de la Universidad de Oxford Dani Prieto-Alhambra, aconsejan que la salida sea "de forma estratificada" y que los primeros que lo hagan sean las personas con menos riesgo, los jóvenes, para que se inmunicen.