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Un bombero madrileño y una veterinaria valenciana han unido sus fuerzas para reunir en menos de 24 horas, mediante micromecenazgo, la cantidad necesaria para poder operar de la vista a un joven en Zimbabue, que corría el riesgo de quedarse ciego.

Como dos "ángeles" ven a Carla Feuerriegel Ortells y a Oscar Pascual Garcia en la región africana de las Cataratas Victoria donde vive Bruce, un adolescente que cuando tenía solo un año perdió su ojo izquierdo por un cáncer, relatan a EFE.

Bajo el paraguas de su proyecto solidario "Un cambio en tu maleta", estos dos españoles prestan de manera generosa "su tiempo y su dinero" a ayudar a poblaciones que habitan en esa región, como los Chinotimba y Mkhosana (55.000 personas).

Gracias a este lazo con las regiones de África Austral, conocieron el caso del joven Bruce, de 16 años. Tras perder su ojo izquierdo por un cáncer con apenas un año, sus problemas con la vista han ido aumentando y dispone de un mes para poder realizarle un segundo trasplante de cornea del otro ojo para poder salvar su visión.

En su primera intervención el tejido acabó siendo rechazado por la falta de financiación para poder adquirir los colirios de mantenimiento y posoperatorio.

"Hay veces que un caso con una mirada te llama", explica a Efe Carla, que no ha dudo en mover cielo y tierra para poder salvar la vista de Bruce.

Tanto Óscar como ella diseñaron una maquinaria para recaudar 3.000 euros para la operación del joven y a la vez para que tuviera un buen posoperatorio. No como en la primera oportunidad.

Con todo preparado, el miércoles 14 de junio iniciaron una campaña de Crowfunding en la plataforma de Gofoundme.com. En solo 22 horas consiguieron que 76 donantes llegaran a la cantidad necesaria.

Pensaban reunir este dinero en tres semanas pero el azar del destino quiso también que desde Estados Unidos llegaran buenas noticias. Los médicos americanos localizaron un tejido de un cadáver, compatible con el de Bruce.

Gracias a este cúmulo de circunstancias positivas, el joven ingresará este miércoles en el Eye Hospital, "el mejor hospital de la zona", para la intervención.

Después llegará un periodo de recuperación largo, se estima entre 6 ó 9 meses, pero Bruce podrá volver al colegio que había dejado por sus problemas de visión.

DEL TURISMO A LA SOLIDARIDAD

El "amor" de Carla y Óscar por este continente viene desde tiempo atrás, ya que ambos se compartieron trabajo en una empresa como guías en el África Austral.

Este bombero del Ayuntamiento de Madrid, de 43 años, pidió una excedencia en 2018 por la "carga de estrés" que venía sufriendo. "Decidí parar el ritmo y me fui primero a Indonesia y luego a África, ya que mi sueño era tratar con tribus ancestrales", detalla a Efe.

Tras asentarse en este continente, decidió trabajar dos años como guía para una empresa de Barcelona.

La historia de Carla se remonta un poco antes. Esta veterinaria, de 34 años que trabaja en una farmacia de Valencia, comenzó desde muy pronto haciendo labores de voluntariado.

Su sueño era conocer África y accedió como guía en la misma empresa donde tiempo después entró Óscar. "Coincidimos en reuniones o en fiestas, pero no trabajando", detalla la veterinaria.

Ya una vez fuera de la empresa, sus intereses se unieron para ayudar a la zona de las Cataratas Victoria, lugar donde acababan sus rutas turísticas.

La pandemia del coronavirus hizo que el turismo abandonara Zimbabue y con ello los puestos que generaba, "muy importantes" para la economía local.

Por ello, organizaron el pasado mes de abril un viaje solidario con 47 personas, por un precio de 900 dólares, para ayudar a esta población.

Amas de casa, jubilados, músicos, conductores de autobuses... Todos se subieron al avión para colaborar con estas personas a la par que realizaban unas jornadas de trabajo desde las seis de la mañana hasta las siete de la tarde.

Fueron 13 días para estos "guerreros", como los califica Óscar, de entre 21 y 68 años, donde se generaron unos ingresos de más de 120.000 dólares para la economía local.

"Llegamos a construir en un día dos casas de 10 metros cuadrados para unas familias que habían perdido las suyas por las lluvias brutales", agrega Óscar.

Entre sus iniciativas, organizaron charlas para más de 200 emprendedoras sobre formas de ahorro y también donaron material tanto a mujeres viudas como a víctimas de la violencia machista.

"Han sido tiempos muy duros y hemos estado ahí. Nos conoce la gente y se fía de nosotros. El problema será cuando tengamos que decir a algo que no, porque en el fondo somos personas y no llegamos a todo...", lamenta Carla.

PRÓXIMO VIAJE SOLIDARIO, EN DICIEMBRE

El trabajo de Carla y Óscar no acaba aquí. La primera quincena de diciembre tienen previsto organizar otro viaje solidario con más gente para proseguir con el proyecto de ayudar a este país.

"Hay mucha gente que quiere repetir del primer viaje. Lo mejor de todos es que tienen un corazón enorme y también energías y ganas de trabajar", concluye este hombre que tendrá que esperar desde su base madrileña en Usera para volver al continente africano por Navidad.

Borja Méndez