EFEMadrid

La crisis del coronavirus ha generado en los barrios redes vecinales de miles de personas que con el paso de las semanas no solo hacen recados, sino que han creado bancos de alimentos y despensas solidarias para alimentar a sus vecinos.

La historia se repite en el distrito Centro de Madrid y en el de Puente de Vallecas. La Red de Cuidados de Madrid Centro y Somos Tribu, en Vallecas, comenzaron con grupos de WhatsApp y ahora cuentan con una compleja organización para canalizar los ofrecimientos de ayuda. La más urgente: la comida.

La pandemia ha subrayado la falta de capacidad de ahorro de las familias. Muchas vivían al día y no había colchón para un imprevisto imposible de planificar. Sin haber cobrado la prestación quienes están en un ERTE o sin derecho a paro, por ser empleados de la economía sumergida, algunos se han quedado sin nada.

UN TEATRO CONVERTIDO EN UN BANCO DE ALIMENTOS

La emergencia ha hecho que el Teatro del Barrio de Lavapiés se convierta en un banco de alimentos que coordina la Plataforma La CuBa (Lavapiés, Cuidando del Barrio). Atiende a 500 familias, 400 con menores, pero ha recibido solicitudes de más de un millar.

El germen de esta iniciativa es el club de fútbol del barrio, Los Dragones, que se organizó para ayudar a las familias de los jugadores hasta que las peticiones de ayuda desbordaron un local que se quedó pequeño. Unos ochenta vecinos prestan ahora ayuda.

Es el caso de Guislán, vecina de 35 años que colabora tras haber sido despedida al inicio del confinamiento; se dedicaba a limpiar pisos turísticos y también es intérprete de árabe; sus hijos están en el equipo.

También Miguel, periodista y vecino del barrio, se ha quedado sin trabajo. Explica a Efe que hacen turnos rotatorios para colaborar en el teatro, donde han dispuesto las donaciones y compras.

En el escenario configuran bolsas con lotes distintos según cuántos miembros haya en cada familia. Los menús, revisados por un nutricionista voluntario, son equilibrados y cuentan con productos frescos o pescado congelado.

No solo hay alimentos, también productos de higiene, por ejemplo pañales. En la última semana han podido recaudar 1.000 euros al día, por lo que podrán ayudar a más familias.

Los receptores están apuntados en una lista, algunos son también voluntarios. "Madrinas" telemáticas hacen turnos de dos horas cada día para derivar las diferentes peticiones. En todo el distrito hay 400 voluntarios, el tejido organizado previamente "es muy potente", cuenta Anxela, una de las madrinas.

"Una de las cosas que más necesitamos y la gente se está volcando es donación de dinero y alimentos", cuenta Miguel, que reivindica la necesidad de un espacio público para llevar a cabo esta labor. La plataforma negocia con el Ministerio de Cultura el uso de la Tabacalera.

La situación es especialmente vulnerable en Lavapiés, la zona de Madrid con mayor población nacida en el extranjero, el 30 %. El desempleo sobrevenido y el parón en la economía sumergida han golpeado con fuerza.

"Estaban andando sobre un hilo, todo el equilibrio se cae", señala Marta, otra de las voluntarias, que alude en una "mayoría de los casos" a "urgencia extrema", "de no tengo para comer mañana".

La plataforma quiere "desaparecer lo antes posible". "No deberíamos hacerlo nosotros, lo debería estar haciendo el Estado. Trabajadores sociales, Cruz Roja y Cáritas nos derivan gente, están desbordados", explican.

"Es bonito que se hayan creado estas redes de apoyo a la vez que es durísimo", señala esta voluntaria, que cree que en los barrios siempre se ha ayudado a los vecinos pero que "el día a día, las prisas y la precariedad no nos dejan ser lo buenos que somos".

1.500 VECINOS ORGANIZADOS EN PUENTE DE VALLECAS

En Puente de Vallecas más de 1.500 vecinos están organizados en Somos Tribu. La extensión del distrito, el cuarto más poblado de la capital con más de 230.000 personas, ha hecho que se organicen por barrios y también por temáticas.

En Somos Tribu hay asociaciones de vecinos, parroquias y ciudadanos que nunca se habían organizado antes. "No hay nada oficial, son grupos gestionados por gente. Como un 15M, igual, mucha gente que no tiene experiencia queriendo hacer algo", cuenta a Efe Iñaki, uno de los voluntarios.

En todo el distrito han abierto ya cuatro despensas solidarias: en San Diego, la última en abrir sus puertas, Palomeras, Doña Carlota y Nueva Numancia.

La despensa de Palomeras está en el local de la asociación vecinal del barrio, de la que forma parte Isidro. Muchas familias esperan a cobrar el ERTE y ya "se han gastado los ahorros", señala.

Los alimentos se compran con donaciones de los vecinos, tanto económicas como de cajas colocadas en supermercados. También han recibido ayuda de empresas, por ejemplo 300 kilos en pescado que les llegó de Galicia.

Además, han creado bonos de ayuda en el mercado. "El vecino aporta dinero y el comerciante nos lo da en productos en su tienda", explica Isidro sobre una fórmula que persigue la supervivencia del pequeño comercio.

Los voluntarios que colaboran en las redes vecinales se mueven por el barrio con autorizaciones de esta asociación.

Como ocurre en Centro, Isidro subraya que no tienen voluntad de convertirse en los servicios sociales y pide que el Ayuntamiento dé un paso al frente.

"Mientras seamos necesarios haremos lo que sea posible", concluye, recogiendo un espíritu común al resto de redes vecinales de Madrid, que también hacen recados, pasean a perros, dan asesoría laboral o han iniciado recogida y entrega de ordenadores para conectar a los más vulnerables.

Por María López