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La doctora Ana Huerta, especialista en Medicina Interna, lleva toda su carrera dedicada al paciente grave, pero reconoce que nunca antes se había visto en una situación como la actual y destaca del COVID-19 la respuesta inflamatoria "tan brutal" que desencadena y que a veces no deja margen para revertir.

Así lo explica en una entrevista a Efe esta especialista en Medicina Interna de la Clínica Universidad de Navarra de Madrid, donde tienen ya sus 19 camas de la Unidad de Cuidados Intensivos ocupadas (15 de ellas por pacientes con coronavirus) y ya no disponen de más respiradores.

"En esta situación no nos hemos visto ningún médico en la vida, en España en la vida. Los respiradores siempre son un recurso limitado, pero nunca a este nivel tan horroroso", lamenta.

Tras dedicar toda su carrera a los pacientes pluripatológicos y graves, Huerta destaca como elemento diferenciador del COVID-19 la respuesta inflamatoria tan brutal que hace el cuerpo a este virus.

"Empieza con un cuadro viral típico, pero en pacientes mayores y de edad media con enfermedades previas vemos que desencadena una respuesta inflamatoria brutal que, o coartamos a tiempo, o hace que estos pacientes evolucionen tan mal, que hay que intubarles y es lo que luego nos cuesta tanto revertir", detalla.

Y aunque estas complicaciones son mayores en personas de edad avanzada y con patologías previas, Huerta advierte de que hay también muchas personas jóvenes que hacen esta repuesta.

"Es lo llamativo frente a otros virus, lo hemos visto a veces con la gripe, pero no de esta forma", reflexiona.

Y, aunque la experiencia es muy limitada, esta doctora afirma que aquellos pacientes tratados con 'tocilizumab' -un medicamento que se usa para la artritis reumatoide- antes de ser intubados, son los que han experimentado una mejor respuesta.

Es el caso de los dos primeros pacientes con coronavirus que han abandonado estos días la UCI de la Clínica Universidad de Navarra, un hombre y una mujer de edad media que se encuentran ya en planta y podrán recibir el alta en los próximos días.

Esta Clínica colabora con la Sanidad Pública madrileña, como el resto de los centros privados desde que se decretó el estado de alarma, y recibe pacientes dentro de sus capacidades. Para ello, ha cerrado ya una de las dos plantas con las que cuenta y parte de la segunda, además de doblar el número de camas por habitación.

Huerta reconoce que están "muy justos" de material, pero admite que hay centros en los que la situación es más crítica.

Elogia la actitud de los profesionales sanitarios. "La respuesta ha sido increíble en todos los médicos de Madrid", y asume que lo peor está por llegar, pues las UCI están llenas y el tiempo medio de estancia varía entre los 15 y 30 días.

Muchas veces -indica- hay pacientes que ingresan y pasados 5 ó 6 días es cuando empeoran y tienen que pasar a la UCI, pero los tiempos de alta de estas unidades no permiten liberar camas a ese mismo ritmo.

En este hospital hay un total de 19 camas UCI. "Estamos intentado conseguir más respiradores" porque ya no tenemos ninguno libre y, además de pacientes con coronavirus, hay ingresados en cuidados intensivos enfermos con otras patologías.

"Nunca nos habíamos visto en una situación como esta", concluye la doctora Huerta.

Por Marta Ostiz