EFEParís

La ultraderechista Marine Le Pen, una de las favoritas en los sondeos para las presidenciales francesas de abril y mayo, nutre su remozado discurso con ideas como las de Jean-Claude Michéa, filósofo anticapitalista radical y antiguo militante comunista.

Aunque pueda sorprender a muchos, el actual registro de Le Pen, quien desvela su programa electoral este fin de semana en Lyon, se debe en parte a lecturas de críticos con el sistema capitalista y neoliberal como Michéa.

En su intento de alargar su base electoral, según cuenta entre otros "Le Monde Diplomatique", a la candidata de extrema derecha le han impresionado este tipo de tesis consideradas durante mucho tiempo antagónicas con la ultraderecha y las empezó a adoptar en su discurso en la campaña de las anteriores presidenciales de 2012.

"Que Marine Le Pen pueda citarme (como a otros pensadores radicales) no tiene nada de sorprendente. ¿No es cierto que el propio (José Antonio) Primo de Rivera citaba elogiosamente a Marx?", contó a EFE Michéa, que acaba de publicar "Notre ennemi, le capital" (Nuestro enemigo, el capital".

En su ambición de ganar la jefatura de Estado, la representante del Frente Nacional (FN) ha modificado en los últimos años su mensaje, sobre todo en la parte económica y social, y la ha acercado mucho a las reivindicaciones históricas de la extrema izquierda.

Proteccionismo, mayor gasto estatal y ataques a la elite política y financiera figuran en el ideario de Le Pen, quien, según especialistas en análisis de su discurso, mantiene latente la xenofobia y el anti-europeísmo que ha caracterizado al partido en sus últimos 40 años.

Marine Le Pen, quien viene de una familia adinerada cuya cabeza visible es el patriarca Jean-Marie Le Pen, cofundador del FN y con el que ella está enfrentada, dedica gran parte de su proclama a atacar el "ultra liberalismo" y los intereses financieros que se sobreponen a los de las clases populares.

"Cuando la izquierda abraza el liberalismo tiene como efecto dejar a la derecha anti-liberal el monopolio de la defensa de las identidades populares, con todas las derivas xenófobas que implica", arguyó Michéa.

Según el filósofo, el capitalismo salvaje conduce a "una eliminación de todo sentimiento de pertenencia y de toda idea de bien común" que la extrema derecha busca capitalizar entre las clases populares más afectadas por la desindustrialización.

El pensador se declaró un admirador del partido de izquierda español Podemos y reconoció que ésta fuerza fue pionera en saber explotar la idea de que hay "gente que está arriba", la denominada casta política y financiera, que se aprovecha de los de "abajo".

"Mientras la izquierda francesa no acepte esa tesis de Podemos, Marine podrá favorecerse de esa brecha entre las clases", señaló.

Las encuestas pronostican que el 7 de mayo, fecha del segundo y decisivo turno de las presidenciales, Le Pen se enfrentará seguramente ante Emmanuel Macron, ex ministro de Economía y disidente del Ejecutivo Socialista.

La ultraderechista, que trata con desdén la mentalidad "mundialista" de Macron, se ha beneficiado de la caída en los sondeos de François Fillon, candidato de la derecha al que investigan por fraude en el trabajo de su mujer y dos de sus hijos.

Si Le Pen gana, Michéa, de 66 años, no augura ningún cambio radical, aunque la aspirante presidencial haya anunciado que abandonará la UE y el euro y que sellará las fronteras francesas.

"El ideario (de Le Pen) es incoherente y su partido está profundamente dividido. No tiene mucho sentido imaginar que pueda romper radicalmente con la lógica capitalista. Puede que, como (el presidente estadounidense) Donald Trump, haga algo puramente simbólico", concluyó.

Antonio Torres del Cerro