EFEMadrid

En la política española no cesan las sorpresas desde hace cuatro años. Los diputados acatan el cargo con fórmulas novedosas y las combinaciones para hacer gobiernos se han multiplicado, así que a fenómenos nuevos, un nuevo lenguaje. Este martes, el "gobierno de cooperación".

La expresión la ha anunciado el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, al asegurar que es la propuesta con la que el candidato a la investidura y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, le ha planteado llegar a un acuerdo. ¿Un qué? Un "gobierno de cooperación". ¿Y qué es eso?

En España, al menos, no hay precedentes, pero eso es fácil porque en los consejos de ministros siempre ha estado representado un solo partido: el PP o el PSOE, para ser más exactos.

En Europa lo que hay son gobiernos de coalición, y unos cuántos, y es justo esto lo que venía reclamando Iglesias. Dado que los socialistas no suman por sí solos, dado que sus 123 escaños no permiten sacar adelante la investidura, necesita como poco los 42 de Unidas Podemos.

Qué mejor que acordar entonces un gobierno de coalición para que Sánchez siga, es el argumento del líder de la formación "morada".

Un poco de contexto para entenderlo: a esa reclamación de Iglesias, que ayer reiteró, el PSOE responde que no.

En este ambiente raro se ha celebrado la primera reunión de la ronda de contactos que Sánchez ha iniciado este martes para sondear los apoyos que tendría llegada la sesión de investidura.

Iglesias, al ser el primero en salir en conferencia de prensa, ha avanzado la fórmula que puede cuajar: el "gobierno de cooperación".

Lo ha contado así: "Nos han propuesto empezar a trabajar por un gobierno. Gobierno conjunto, de cooperación, de coalición... Es lo de menos. Lo importante son los contenidos, construir un gobierno plural para afrontar los grandes retos de este país".

Ha proseguido: "Para nosotros, un gobierno conjunto es un gobierno conjunto, se le ponga el nombre que se le ponga".

Tras él, ante los medios, la portavoz del grupo socialista en el Congreso, Adriana Lastra, también portavoz de Pedro Sánchez en el día de hoy, ha considerado que este llamado "gobierno de cooperación" es un ingenio apto para que haya entendimiento entre las dos fuerzas progresistas más importantes del país.

Los adjetivos que la diputada asturiana ha enumerado luego quizá ayuden: "Plural, abierto, integrador, incluyente y representativo de las distintas sensibilidades".

Las explicaciones, de sintaxis más compleja, han venido después: ha abogado por ser "novedosos e innovadores" y por "empezar a explorar" la posibilidad de un Gobierno abierto con "fórmulas diferentes a las conocidas hasta ahora".

Pero los periodistas no hemos quedado convencidos. Ensanchar tanto el campo de lo probable tiene estas cosas. De hecho, a Lastra, en su segunda rueda de prensa del día, se le ha preguntado nuevamente qué es un gobierno de cooperación y ha respondido que ya respondió.

El líder del PP, Pablo Casado, ha reconocido su estupor y, sin que nadie le haya preguntado, ha definido el gobierno de cooperación como "un nuevo género parlamentario y administrativo", que es como decir poco o decir nada.

Así que en un concepto nuevo, en un nuevo lenguaje, radica ahora mismo el grueso de las opciones de Sánchez para seguir siendo presidente del Gobierno.

De un gobierno de cooperación o de coalición o conjunto o...

Ángel A. Giménez