EFEMurcia

El Gobierno de Murcia ha decidido este miércoles confinar perimetralmente toda la región y cada uno de sus 45 municipios durante dos semanas desde este viernes, justo cuando alcanza una incidencia media de 639,8 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días y de 363,3 en los últimos 7.

Así lo ha confirmado el presidente autonómico, Fernando López Miras, en una rueda de prensa tras la reunión del Comité de Seguimiento de la covid-19 y de reunirse telemáticamente con los alcaldes de los 45 municipios y los portavoces de los grupos parlamentarios de la Asamblea Regional y con su presidente, Alberto Castillo, para trasladarles esa decisión.

Según ha detallado, los ciudadanos podrán circular libremente por sus municipios de residencia, pero no podrán entrar ni salir de ellos ni de los límites de la comunidad, salvo para ir y volver del trabajo, a centros educativos o de formación o a citas médicas y por otros motivos de fuerza mayor, como el cuidado de dependientes y mayores.

Además, se someten a fase 1 flexibilizada hasta el lunes 9 de noviembre los municipios que acumulan en los últimos 7 días por cada 100.000 habitantes 733 casos (Beniel), 616,2 (Lorquí), 559,6 (Archena), 546,4 (Bullas), 543,9 (Fortuna), 543 (Ceutí), 527 (Torre Pacheco), 494,4 (Cieza) 489,6 (Abanilla) y 484,3 (Totana).

En todos ellos, además del confinamiento y el toque de queda, se limitará la actividad hostelera, que solo se podrá prestar en terrazas y exteriores.

La medida podrá ser revisada y prolongada más allá de la fecha de vigencia del estado de alarma en función de la situación epidemiológica, ha explicado el consejero de Salud, Manuel Villegas.

Los centros educativos continuarán su actividad en los 45 municipios, como hasta ahora.

Quedan fuera de esa fase 1 flexibilizada dos municipios con una elevada incidencia de casos: Murcia capital (699 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días y 424 en los últimos 7) y Molina de Segura (752,5 y 397,8 en los últimos 14 y 7 días), el primero y el cuarto de la región en número de habitantes por los que los periodistas han preguntado en varias ocasiones.

Al respecto, Villegas se ha limitado a señalar que es "complicado" establecer un "equilibrio" en este tipo de medidas duras, que se podrán modificar, porque "si la situación no mejora, tendremos que adoptar medidas aún más restrictivas".

Miras ha enmarcado estas decisiones, avaladas por los técnicos de Epidemiología, en la proximidad del día de Todos los Santos, en el que hay un aumento de la movilidad y los encuentros familiares, y ha insistido en la importancia de "evitar desplazamientos injustificados que podrían resultar fatales".

Sobre la posibilidad de imponer un confinamiento total que no permita la libre circulación ni la salida de casa, como ocurrió en marzo, ha señalado que es una decisión que debería estar enmarcada en el decreto estatal del estado de alarma y que en principio no está contemplada.

No obstante, tanto él como Villegas y el portavoz técnico del comité, Jaime Pérez, han insistido en la eficacia que han demostrado hasta ahora los cierres perimetrales en el control de la pandemia y han apelado a la responsabilidad y a esperar a ver los resultados de estas medidas en los próximos 14 días.

Pérez ha recordado las últimas cifras de la pandemia, que este miércoles ha vuelto a batir el récord de ingresos hospitalarios en planta de la segunda oleada, con 500 personas, cuando en la primera fue de 304, de las que 87 están en cuidados intensivos, por un máximo de 59 el pasado 30 de marzo.

La tasa de positividad en las PCR es de alrededor del 15 % en las jornadas recientes, aunque llegó a alcanzar casi el 17 % el pasado viernes.

En las últimas 24 horas se han superado los 900 nuevos casos, ha recordado, por lo que si no se toman medidas contundentes, "en un plazo muy corto podríamos hablar de colapso sanitario", tras lo que ha insistido en que el "punto crítico" de contagios está en los encuentros familiares y con amigos, en los que se descuida el uso de la mascarilla.

Miras ha reiterado su petición de que se tomen medidas globales y comunes para todas las comunidades y ha asegurado que estas restricciones "no se toman de buen grado ni a la ligera", pero son fundamentales para evitar un cierre total, que requiere la implicación de toda la sociedad.