EFEAtenas

El único meteorito caído en Grecia conocido hasta ahora ha regresado al país en el que impactó hace dos siglos y se puede visitar en el Museo Herakleidon de Atenas hasta el 11 de noviembre.

En junio de 1818, una roca de casi 9 kilos puso fin a su viaje espacial al ser atrapada por el campo gravitatorio de la Tierra y aterrizó en Serres, en el norte de Grecia, aunque las circunstancias concretas de su caída son desconocidas.

Está clasificado como un meteorito de condrita ordinaria del grupo H4, formado principalmente por hierro y olivino.

Dos fragmentos de dicho meteorito fueron donados por el pachá Yusuf, gobernador de Serres (territorio de Grecia que entonces formaba parte del Imperio Otomano), a su médico personal, quien a su vez llevó los fragmentos con él hasta Viena para entregárselos a un antiguo profesor, Johann Andreas Scherer, químico y botánico austríaco.

En 1844, la mayor parte del meteorito llegó al Museo de Historia Natural de Viena, uno de los más importantes de este tipo del mundo, donde ha permanecido hasta su regreso temporal a Grecia.

La colección del museo austríaco alberga unos 30 millones de piezas, entre los cuales se encuentran más de 1.100 aerolitos, la mayor y más antigua exhibición de meteoritos del mundo.

Entre ellos, se encuentran las cuatro muestras principales del meteorito de Serres: la que se expone ahora en Atenas de 4,65 kilogramos, y otras tres, de 1,54 kilogramos y 114,39 y 54 gramos.

Las restantes partes de aquel meteorito están repartidas en la colección del Museo de Historia Natural de Londres, el Centro de Estudios de Meteoritos de la Universidad Estatal de Arizona en Temple (Estados Unidos), el Museo de Historia Natural de Berlín y el Museo de la Universidad de Tubinga (Alemania).