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El Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) ha reclamado este miércoles a los gobiernos medidas para mitigar el impacto psicológico que les está suponiendo la pandemia, que ha supuesto la muerte de 2.200 de estas profesionales y un incremento de problemas de salud mental del 60 al 80 por ciento.

Solo en España, ocho de cada diez enfermeras manifiestan síntomas de ansiedad y agotamiento, según el Consejo General de Enfermería en España, cuyo presidente, Florentino Pérez Raya, ha subrayado que tanto el Gobierno central como los autonómicos deberían "trabajar día y noche para evitar el colapso de nuestros profesionales".

"Tan importante como superar la pandemia es cuidar de la salud mental de nuestros profesionales", ha añadido.

Mientras, la Asociación Japonesa de Enfermería indica que en el 15 % de sus hospitales se han producido casos de enfermeras que han abandonado su trabajo y una de cada cinco profesionales ha denunciado situaciones de discriminación o prejuicios en la primera ola.

Mientras, su homóloga americana asegura que la mitad de sus enfermeras se siente "sobrepasada"; otros informes de Estados Unidos, donde se han triplicado las ratios, señalan que el 93 % de los trabajadores sanitarios está experimentando estrés y el 76 % agotamiento.

En un estudio, el CIE, que aglutina 130 asociaciones nacionales de enfermeras de todo el mundo, incluida la española, alerta de que esta crisis sanitaria está provocando un trauma colectivo en estas profesionales.

Un trauma que "está teniendo un efecto inmediato y profundo, pero también es muy probable que tenga un impacto significativo a largo plazo puesto que contribuye a una oleada de trastorno de estrés postraumático, depresión y ansiedad cuya envergadura aún no podemos determinar", ha asegurado el director general del CIE, Howard Catton.

Según el organismo internacional, la cifra de enfermeras fallecidas ya supera las 2.200 a nivel mundial, y paralelamente sufren aún altas tasas de contagios y están "experimentando mayor angustia psicológica por unas cargas de trabajo que no disminuyen, así como por los abusos y las protestas continuadas de los sectores antivacunas".

“Las enfermeras -ha afirmado Catton- se están enfrentando a exigencias incesantes y sin precedentes por parte de sus pacientes, lo cual está causando agotamiento físico. Pero también se están viendo sometidas a enormes presiones de salud mental que están desembocando en casos graves de angustia psicológica".

Los datos del CIE muestran que, desde la primera ola de la pandemia, la proporción de enfermeras que manifiesta problemas de salud mental ha subido del 60 al 80 % en numerosos países.

El CIE apunta además que el efecto de la covid “es una forma compleja y extraordinaria de trauma con consecuencias potencialmente devastadoras" tanto para las enfermeras como para los sistemas de salud.

Y advierte de que si los gobiernos no toman medidas, “se corre el riesgo de que la pandemia dañe a la profesión durante las próximas generaciones" y lleve aparejado "un éxodo” pese a que "el mundo ya padece una carencia de seis millones de enfermeras", a los que se añadirán otros cuatro millones a causa de la llegada de la edad de jubilación en los próximos diez años.