EFEEdimburgo (Reino Unido)

Conocido por sus salidas de tono, el aspirante a liderar a los conservadores británicos y ser el próximo primer ministro Boris Johnson es una figura impopular en Escocia, según los expertos, que pronostican un repunte del independentismo si finalmente ocupa el número 10 de Downing Street.

En la contienda en que se mide al actual ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, Johnson parte como favorito a ojos de los 160.000 afiliados del Partido Conservador que elegirán al nuevo "premier", cuya identidad se conocerá el próximo martes.

Consultado por Efe, el politólogo de la Universidad Strathclyde de Glasgow John Curtice consideró que Johnson, antiguo responsable de la diplomacia británica y exalcalde de Londres, es "una figura muy polarizante, querido por los que apoyan el 'brexit' y detestado por los que respaldan la permanencia en la Unión Europea (UE)".

Esto podría explicar la impopularidad de la que goza en Escocia, donde el 62 % apoyó la continuidad en el club comunitario, y en la que el 53 %, según una encuesta de la firma Panelbase realizada a finales de junio, estaría dispuesto a decantarse por la independencia si el controvertido político triunfa en su empeño.

Si bien desde la victoria del "brexit" en 2016 el porcentaje de respaldo a la secesión se había mantenido estable en torno al 45 % (la cifra que obtuvo en el referéndum que se celebró en 2014), los sondeos más recientes reflejan un incremento.

Desde que se desató la carrera por suceder a la primera ministra en funciones, Theresa May, el respaldo a la separación se ha elevado hasta el 49 %, de acuerdo a las últimas encuestas.

Johnson tampoco genera simpatías entre sus colegas de partido escoceses que en su mayoría han apostado por el moderado Hunt.

La experta en nacionalismos de la Universidad de Edimburgo Coree Brown Swan dijo a Efe que la mala fama de Johnson responde al hecho de que la gente "no quiere a alguien que es hostil con Escocia y que representa lo opuesto a las dinámicas de la política escocesa".

Se refirió así a la desafección que muchos ciudadanos escoceses sienten con el sistema político británico, pues creen que no representa sus intereses adecuadamente y que en muchas ocasiones el criterio de los políticos ingleses se impone al resto del país, pese a que Escocia cuenta con autogobierno.

Este año se celebra el vigésimo aniversario de la creación del Parlamento que dio lugar a una administración más descentralizada, aunque para algunos esto sigue siendo insuficiente y reclaman una independencia completa, indicó Anthony Salamone, del Centro Escocés de Relaciones Europeas.

"Esto no es nada nuevo, mucha gente está acostumbrada y puede que sea una de las razones por las que apoya la independencia. El hecho de que haya quien piense que la posición de Escocia no es respetada en Londres puede marcar la diferencia en cuestiones como el 'brexit'", declaró a Efe este analista.

En su opinión, la salida del club comunitario, que tanto Johnson como Hunt se han comprometido a materializar el 31 de octubre aunque sea sin acuerdo, provoca que en Escocia haya quien piense que su deseo de seguir en la UE no es tenido en cuenta.

"Este argumento (el de la infrarrepresentación) puede persuadir a mucha gente, especialmente si estamos ante un escenario de no acuerdo como puede pasar en octubre. Las actitudes pueden cambiar rápidamente en Escocia dependiendo de quién sea el nuevo primer ministro y de qué haga en relación al 'brexit'", afirmó.

Ambos aspirantes aspiran a renegociar un nuevo tratado de retirada, aunque los líderes europeos lo han descartado hasta ahora.

Si las relaciones entre Londres y Edimburgo no han sido precisamente fáciles durante el mandato de May, precisó Salamone, todo apunta a que con Johnson el reto sería aún mayor, después de que la ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, haya dicho que un Gobierno en manos de éste sería "un desastre".

La también líder del Partido Nacionalista Escocés (SNP) quiere impulsar un nuevo referéndum, aunque para ello necesita del acuerdo del Gobierno británico y sus dos posibles responsables ya han descartado sentarse a negociar. Sin embargo, para Brown Swan, Londres no podría sostener esta postura en todos los escenarios.

"Si el SNP gana las regionales de 2021 y puede formar gobierno, será muy difícil para el Ejecutivo británico seguir defendiendo su negativa tras el precedente que sentó la consulta de 2014. Además, creo que cuanto más dicen que Escocia no puede decidir, más apoyo generan para la independencia", sostuvo la investigadora.

Remei Calabuig