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Ni los peores presagios a finales de enero, cuando se confirmó el primer caso de coronavirus en España, vaticinaban el escenario al que se enfrenta el país, con 1.005.295 contagios y 34.366 muertos nueve meses después, sin haber abierto aún la puerta al invierno y sin encontrar la fórmula que frene la expansión de la pandemia.

Cuatro meses después de que comenzara la llamada desescalada, el futuro sigue siendo una incógnita y, más allá de la efectividad comprobada del uso de la mascarilla, pocos se atreven a vaticinar qué medidas en el ámbito social son las más efectivas para evitar que los contagios se disparen.

Tras el estado de alarma, los españoles, que ya acusan un evidente 'agotamiento', han aprendido a convivir con limitaciones de movilidad, confinamientos de ciudades y comunidades autónomas, restricción de aforos, cierre de bares y restaurantes, teletrabajo, enseñanza 'online', y ahora también se familiarizan con términos como el 'toque de queda', que nunca hubieran imaginado tener que usar en su vida cotidiana.

Y todo ello en un momento en que el ministro de Sanidad, Salvador Illa, insiste en que "vienen semanas muy duras" llega el invierno y la segunda ola ya no es una amenaza, sino una realidad en toda Europa.

Precisamente en Europa solo Rusia, con más de 1.300.000 contagios, había llegado ya a esta elevada cifra; Francia se mantiene aún cerca de los 900.000 contagios, Reino Unido de los 730.000 e Italia supera los 400.000.

En el continente americano, Estados Unidos ya va por los 8 millones de casos detectados, Brasil por 5 millones y Argentina un millón.

En Asia, es India, con 7 millones y medio de contagiados, el país con más casos, seguida de Irán con medio millón.

No hay ningún país que supere el millón de contagios en África, encabezando los datos Sudáfrica con más de 700.000 personas con covid y a continuación Marruecos con poco más de 170.000 contagios.

MÁS CASOS PERO MENOS GRAVES

Es cierto que las cifras demuestran que cada vez hay más contagios en España, pero los responsables sanitarios recalcan que la capacidad diagnóstica también se ha multiplicado.

En la actualidad podrían estar detectándose entre un 60 y un 70 % de los positivos.

Además, en esta segunda ola la mitad de los contagiados son asintomáticos y la mayor cantidad de casos se da en el grupo de 15 a 59 años, que representa el 68 %; de ellos, los jóvenes de entre 15 y 29 años son el principal, con un 22 %.

La media de edad de los afectados ha descendido de los 60 a los 39 años.

En menor grado también ha bajado la edad de los hospitalizados (de 69 a 64 años), y los ingresados en UCI (de 64 a 60 años), pero no así la de los fallecidos, que ha pasado de 83 a 86 años.

En la primera y la segunda ola el porcentaje de hospitalización aumenta con la edad, si bien es menor en todos los grupos después del 11 de mayo -se cambió el sistema de vigilancia epidemiológica-, a excepción del de los jóvenes de 15 a 29 años, probablemente porque durante los momentos más duros solo se hacían pruebas a los más graves.

Desde esa fecha, de los casi 700.000 diagnosticados, un 5,3 % de ellos han sido hospitalizados, un 0,4 % ingresados en UCI y un 0,8 % han fallecido. La letalidad se movió en primavera entre el 11 y el 12 %.

LA IMPORTANCIA DE VACUNARSE DE LA GRIPE COMÚN

Para evitar el estrés del sistema sanitario a pesar del aumento de los contagios por la covid-19, juega un papel importante estos meses la vacunación frente a la gripe común entre las personas más vulnerables sanitariamente.

La gripe suele llegar normalmente en el mes de diciembre, recuerda a Efe el presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), Amós García Rojas, que enfatiza: "si vacunarse frente a la gripe común siempre es importante, en esta ocasión es importantísimo".

Según datos de Sanidad, la temporada 2019-20 la vacunación evitó el 26 % de las hospitalizaciones, el 40 % de los ingresos en UCI y el 37 % de las defunciones atribuibles a la gripe en las personas de 65 años de edad y mayores, uno de los colectivos que deben vacunarse al igual que, entre otros, las embarazadas o los adultos y menores con patologías.

Otros datos de la temporada pasada: 619.000 personas acudieron a las consultas de Atención Primaria por gripe, hubo 27.700 hospitalizaciones con gripe confirmada, 1.800 ingresos en UCI y 3.900 muertes asociadas a la gripe.

"Si a ese escenario sumamos las posibles complicaciones y hospitalizaciones que acompañen al coronavirus, el escenario es muy poco apetecible", señala Amós García, que avisa que se puede generar "mayor estrés al sistema sanitario y al mismo tiempo condicionar que pueda haber momentos puntuales de colapso sanitario".

Este médico epidemiólogo y vacunólogo admite que se pueden crear "problemas de diagnóstico diferenciales entre gripe y SARS-CoV-2", y ello se podría obviar vacunando frente a la gripe a los colectivos vulnerables.

"Una persona puede estar afectada de gripe por no haberse vacunado, ser grupo vulnerable y a su vez coinfectarse con la covid -hay ya literatura al respecto-, con lo cual sus posibilidades clínicas de evolución son mucho peores que si hubiera estado protegido con la vacuna de la gripe", afirma.

Sin embargo, apunta también que la mascarilla, la distancia física y el lavado de manos "van a tener un impacto sobre la gripe" en positivo y, si sumamos la vacuna, "podemos dar un vuelco a la gripe común esta temporada". EFE

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(fototeca)