EFETeherán

Roll Royce, Ferrari, Lamborghini, Porsche… Los fabulosos coches de la derrocada familia real iraní se exhiben en Teherán para que “el pueblo” pueda disfrutar de lo que una vez perteneció al poderoso sah, aunque sea solo para admirarlos.

Los 60 vehículos de la exposición del Museo Histórico de Coches suponen un recorrido por la turbulenta historia del país persa y una muestra del desbocado lujo al que estaban acostumbrados los sah, muy aficionados a los coches.

“Ahora estos coches pertenecen al pueblo de Irán”, dice a Efe el director del museo, Mohamad Faal.

“Y son parte de la historia de Irán”, sostiene Faal, quien explica que el museo decidió “mostrar los coches al pueblo iraní”.

El responsable del centro explica que la muestra cuenta con 55 coches, un carruaje y cuatro motocicletas.

El vehículo más antiguo es un carruaje de 1854, adquirido durante la dinastía Qajar y fabricado en Austria.

La última adquisición real fue un Porsche 928, comprado por Mohamed Reza, el último sah de Irán, quien nunca llegó a conducirlo, ya que fue depuesto en la Revolución Islámica de 1979 que llevó al poder al ayatolá Ruholá Jomeiní.

HISTORIA

Entre el carruaje y el Porsche, se mezclan más de un siglo de lujo e historia.

El Roll Royce Silver Ghost expuesto protagonizó una pelea judicial entre Mohamed Reza y el nuevo gobierno islámico de Teherán, que se disputaban el lujoso vehículo.

El coche fue enviado a Inglaterra para ser reparado, estalló y triunfó la revolución y tras ello surgió la duda de a quién devolver el vehículo.

Finalmente, un tribunal de Londres decidió que el coche no pertenecía al rey, sino al Estado iraní, por lo que el sah se quedó sin el Roll Royce.

Otra de las estrellas de la exposición es un Mercedes Mercedes 500 K Autobahn Kurier de 1934, color crema y verde, que Hitler regaló a Reza Sah, el fundador de la dinastía Pahlavi.

Reza fue precisamente depuesto por los aliados durante la Segunda Guerra Mundial por su cercanía a Alemania, y su hijo, Mohamed Reza, pasó a ocupar el trono en 1941.

También destaca el MPV Tehran, siglas que pertenecen a Mercedes, Porsche y Volkswagen.

Estos fabricantes se aliaron a petición del entonces canciller alemán Willy Brandt para fabricar un coche para que el príncipe Reza, hijo de Mohamed, aprendiese a conducir en 1972.

El resultado es un llamativo bólido naranja de una plaza y que tiene dos llaves.

Una de ellas permite que el vehículo alcance solo 30 kilómetros por hora para evitar que el entonces príncipe de 12 años se accidentase. La otra llave hace que el coche pueda alcanzar los 170 kilómetros por hora.

Este es uno de los vehículos de los que solo existe una unidad en el mundo.

Otro modelo único es un Chrysler 300, personalizado con dos baterías: una para una nevera y el gramófono, y otra para el motor. LUJOS

Y es que los lujos no faltan en los coches de los sah de Persia. Abunda la decoración y las terminaciones en oro y los deportivos fabulosos. Toda una muestra de la riqueza de la que disponían los reyes iraníes.

El mejor ejemplo es un Pierce-Arrow que costó 30.000 dólares en 1930 cuando el presupuesto del país eran 240.000 dólares. Es decir, una octava parte de los fondos que disponía el Gobierno.

“Si el dinero es tuyo puedes comprar lo que quieras. Pero si eres rey de un país tienes que pensar en las necesidades de la gente”, dice Faal.

El centro llevaba cerrado desde 2015 por la renovación del edificio y de muchos de los vehículos.

Otro centenar de coches se encuentra almacenados, algunos de ellos en proceso de restauración y serán mostrados en un futuro.

El museo está batiendo récords con 24.067 visitantes en los 42 días desde que reabrió sus puertas.

“Son coches muy bonitos. Me ha gustado bastante la exposición”, dice a Efe Zahra Hoseiní, una mujer de 68 años.

Sahhryar Jadem, un joven de 30 años, expresa su admiración por los vehículos expuestos y lamenta que los coches de hoy en día no sean así.

Y es que en los último años los presidentes iraníes se han decantado por humildes Peugeot 607 como coches oficiales.