EFELondres

El primer ministro británico, Boris Johnson, atribuyó este miércoles la escasez de tests de COVID-19 en el Reino Unido, que ha generado quejas de sectores como la educación y el sanitario, a "un aumento colosal de la demanda", en parte de personas "sin síntomas".

En su comparecencia semanal en la Cámara de los Comunes, aseguró que el Reino Unido es el país "que más pruebas realiza en Europa" y reiteró su objetivo de que se efectúen 500.000 diarias a finales de octubre.

El líder conservador adelantó que esta semana se presentará un plan para hacer frente al virus este invierno en las residencias de ancianos, cuyos inquilinos tendrán prioridad a la hora de acceder a los tests diagnósticos.

Precisamente, el ministro de Sanidad, Matt Hancock, dijo el martes que las personas mayores y los enfermos graves estarán en el primer lugar de la lista de personas que pueden hacerse análisis de COVID-19, ante la incapacidad de realizarlos a toda la población sintomática.

Hancock reconoció que habrá que "racionar" los tests hasta que se ajuste la oferta con la demanda, que ha subido porque están pidiendo pruebas "personas que no cumplen los criterios".

El ministro admitió que hay dificultades "operativas", sobre todo en cuando a la capacidad de procesamiento en laboratorio, que podrán resolverse "en unas semanas".

Decenas de ciudadanos con síntomas, entre ellos trabajadores de sectores clave como profesores y sanitarios, se han quejado en los últimos días de que ellos o sus familiares no pueden obtener una cita para realizarse un test o que el centro más cercano está a cientos de kilómetros de distancia.

Según los últimos datos oficiales, aunque el Estado tiene actualmente capacidad para realizar 350.000 pruebas diarias, los laboratorios procesan unas 220.000 al día, lo que socava la eficacia del sistema de detección y rastreo de contagios del Gobierno, fundamental en su estrategia para contener la pandemia.