EFEParís

El histórico dirigente etarra José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, vuelve a ingresar este jueves en la prisión de la Santé de París por las tres demandas españolas en su contra, un día después de que un tribunal decidiera que debía ser liberado por los dos juicios que tiene pendientes en Francia.

Josu Ternera, que fue capturado el 16 de mayo en una pequeña localidad de los Alpes franceses tras casi 17 años de clandestinidad, no llegó a quedar en libertad bajo control judicial el miércoles como habían decidido las tres magistradas del Tribunal de Apelación de París.

La Fiscalía, que se había manifestado en contra de esa excarcelación teniendo en cuenta el papel que tuvo al frente de la organización terrorista, activó las tres peticiones españolas que le han llegado para evitar que hubiera que soltarlo.

Fue trasladado en régimen de retención desde la Santé a las dependencias policiales de la Dirección General de la Seguridad Interior (DGSI), a las afueras de la capital francesa, donde pasó la noche, y el jueves fue conducido al Palacio de Justicia.

Allí el Ministerio Público le notificó una euroorden española de detención, por la financiación de ETA a través de las herriko tabernas en los años 2000 y dos demandas españolas de extradición, una por el asesinato de un directivo de Michelin en 1980 y otra por el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza en 1987, en el que once personas fueron asesinadas.

La justicia francesa había pedido previamente a la Audiencia Nacional de Madrid que transformara en demandas de extradición esos dos últimos procedimientos que en principio se habían presentado también como euroórdenes.

Un cambio que se explicaba porque las euroórdenes -un trámite más acelerado- se utilizan para supuestos delitos cometidos a partir de 1993, que es cuando entraron en vigor.

Una vez formalizada la notificación, Urrutikoetxea compareció ante la sala de instrucción del Tribunal de Apelación de París en una audiencia a puerta cerrada en la que se decretó su reingreso en prisión provisional, pendiente de las demandas españolas.

Esa misma sala tiene en sus manos la suerte de Josu Ternera, puesto que será la encargada de pronunciarse sobre las demandas españolas y sobre una eventual solicitud de liberación que puedan presentar los abogados del histórico dirigente etarra.

Será en su próxima audiencia pública del 26 de junio cuando se empezarán a tramitar la euroorden y las dos demandas de extradición, un procedimiento que acostumbra a prolongarse durante meses, sobre todo si al término del proceso hay un recurso ante el Tribunal Supremo.

En paralelo, la Fiscalía cuestiona "el análisis jurídico" que llevó a las tres juezas del Tribunal de Apelación de París a decidir este miércoles su liberación por las causas que tiene pendientes en Francia y ha presentado un recurso que deberá resolver el Tribunal Supremo en una fecha todavía por determinar.

Esas causas tienen que ver con las dos condenas que se dictaron contra Josu Ternera en rebeldía cuando estaba en la clandestinidad, una en diciembre de 2010 a siete años de cárcel y otra a ocho años en junio de 2017.

Tras ser arrestado hace cinco semanas, pidió que se repitan esos juicios. El próximo día 28 el Tribunal Correccional de París abordará la cuestión, pero casi con total seguridad el examen sobre el fondo quedará aplazado, al menos, hasta después de las vacaciones de verano.

Esa es la intención manifestada por su abogado Laurent Pasquet-Marinacce, experto en explotar todas las fallas posibles de procedimiento como ya demostró cuando defendió al hijo de Urrutikoetxea, Egoitz, que también fue condenado tres veces en rebeldía por su implicación en ETA y que cuando fue arrestado en octubre de 2015 pasó apenas poco más de un mes en la cárcel.

Por lo que respecta a la salud de Josu Ternera y a la operación de próstata a la que debe someterse "con la más extrema urgencia", de acuerdo con su letrado, que utilizó eso como argumento para reclamar su liberación, fuentes judiciales recordaron que es la Administración Penitenciaria la responsable de que reciba la atención adecuada.

Ángel Calvo