EFEEstrasburgo (Francia)

La mayoría de los grupos políticos de la Eurocámara reprocharon hoy la actitud antieuropea de Roma al primer ministro italiano, Giuseppe Conte, quien respondió que la Unión Europea está alejada de sus ciudadanos, durante un debate sobre el futuro del proyecto europeo.

Grupos como el Partido Popular Europeo, los socialdemócratas, los liberales, ecologistas y comunistas echaron en cara al Ejecutivo italiano que lance discursos populistas sobre las élites burócratas de Bruselas o busque nuevos apoyos geopolíticos como el del Gobierno ruso en vez de remar dentro de una política europea que beneficie a todos.

"Hablan la Liga y el Movimiento 5 Estrellas sobre ir contra las élites, pero ahora que están en el Gobierno son ustedes esa élite de la que hablan", declaró el presidente del Partido Popular Europeo, Manfred Weber.

El líder de los socialdemócratas, Udo Bullmann, y el de los ecologistas, Philippe Lamberts, afearon a Conte también que se queje de la falta de solidaridad del resto de países de la UE con Italia por los inmigrantes que llegan a sus costas cuando el país no participa en ocasiones de algunos Consejos de ministros ni permite el trabajo de las ONG de salvamento.

Conte, que dedicó gran parte de su discurso a la inmigración y las relaciones con África, criticó que los Estados comunitarios no respeten los compromisos asumidos en ese ámbito e hizo hincapié en que esos flujos no se pueden gestionar poniendo todo el peso sobre los países por los que los inmigrantes entran en el territorio europeo.

A propósito de la crisis diplomática con Francia por los "chalecos amarillos", Conte defendió que el vínculo de ambos países "no puede ponerse en peligro por una única divergencia" y defendió que el líder del Movimiento 5 Estrellas, Luigi Di Maio, tuviera una reunión para "dialogar políticamente" con algunos representantes de los antisistema franceses.

Por otro lado, la mayoría de grupos, incluidos los liberales europeos de Guy Verhofstadt, criticaron a Conte por qué su Gobierno todavía no quiere reconocer a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, y le acusaron de estar bajo la influencia de Rusia para no hacerlo.

El político italiano negó estar del lado de Nicolás Maduro, pero añadió que "no se puede coronar a nadie que no haya pasado antes por unas elecciones libres y transparentes".

"Queremos cuanto antes unas elecciones que se ajusten a estándares internacionales, porque sabemos que el pueblo está sufriendo, e insistimos que deben abrirse canales para la ayuda humanitaria", añadió el mandatario italiano.

Por primera vez en este tipo de debates sobre el futuro de europa con mandatarios de los países comunitarios, los discursos de apoyo al invitado no llegaron hasta el final, cuando tocó hablar a los grupos más pequeños, pues tanto el antisistema Movimiento 5 Estrellas como la ultraderechista Liga forman parte de los dos grupos eurófobos y minoritarios del hemiciclo.

"Este Gobierno es el primero que tiene el valor de contestar a Bruselas y al pequeño Napoléon de (el presidente de Francia, Emmanuel) Macron", declaró la eurodiputada de la Liga Maria Bizzoto.

En su alocución inicial, Conte insistió en la idea que UE "ha perdido la confianza de los ciudadanos" porque "se ha convertido en la Bruselas de los burócratas" y reivindicó que no es cierto que Italia no lleve a cabo reformas económicas y estructurales, a pesar de la crisis que mantuvo con la Comisión Europea por los presupuestos.

"El propio (presidente de la Comisión Europea Jean-Claude) Juncker reconoció que la gestión de la crisis y la austeridad no funcionaron", añadió el mandatario italiano, que pidió "una Europa de crecimiento, cohesión e inversión económica".

"No podemos infravalorar las reivindicaciones de los ciudadanos. No hay que tener miedo al conflicto, hay que estar en condiciones de dominar el conflicto", señaló.

Aunque no tomó la palabra, la atención por sus intervenciones fuera de micrófono fue para la eurodiputada de Forza Italia Alessandra Mussolini, quien consideró que Italia fue humillada en el debate y no paró de gritar "Vergüenza" mientras se paseaba por el hemiciclo ante la mirada del propio presidente italiano de la Eurocámara, Antonio Tajani, de su mismo partido.

Por Lara Malvesí