EFERoma

Los balcones de Italia no suelen hablar mucho. Solo se saca la enseña nacional cuando la selección de fútbol llega a una final importante, pero desde hace algunos meses la única bandera que se ve es la europea.

Es una acción que, aunque no mayoritaria, es inédita en un país en el que es difícil ver pancartas o símbolos de patriotismo colgando de las fachadas, y donde hasta ahora, la bandera comunitaria solo estaba presente en edificios públicos, donde ondea junto a la tricolor italiana.

En Italia es casi imposible imaginarse balcones como los de España, en los que, a raíz del movimiento independentista catalán, llevan meses instaladas rojigualdas, señeras o esteladas.

La presencia de la bandera europea es todavía limitada en Roma, pero ahora pueden verse en la céntrica plaza de Campo dei Fiori y en célebres barrios como el Trastevere o Monti, a pocos pasos del Coliseo, y en callejuelas de la Piazza Navona.

Son las que algunos vecinos decidieron colocar en sus casas hace algunos meses. Detrás de esta iniciativa está Europa Now!, una asociación que quiere reivindicar los valores de igualdad y solidaridad de la Unión Europea (UE).

La idea nació como oposición a la manifestación que organizó el líder de la ultraderechista Liga y ministro del Interior, Matteo Salvini, en la Piazza del Popolo de Roma, que llevaba como lema su ya famoso “Primero Italia”.

“No podíamos permanecer callados y buscamos una forma de mostrar nuestra oposición sin hacer una contramanifestación, así que invitamos a los romanos a acoger con banderas europeas a Salvini, que venía a hacer una manifestación contra Europa”, sostiene Eric Jozsef, presidente de Europa Now! y corresponsal del periódico francés “Libération”.

Italia es uno de los países más euroescépticos de la UE y los dos partidos del Gobierno, el antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5E) y la ultraderechista Liga, flirtean con posiciones contrarias a la pertenencia a Europa.

Con la invitación a poner la bandera en el balcón -a la que se sumó también el ex primer ministro italiano y expresidente de la Comisión Europea, Romano Prodi-, Europa Now! quería “expresar el apego y el vínculo al proyecto europeo” y pedir, a la vez, que la UE vaya más allá en su proceso de integración, con vista a los comicios del 26 de mayo.

“Aunque digan que no existe un pueblo europeo, hay mucha gente que se siente ligada al proyecto europeo y a sus valores y que quiere defenderlo y para eso está la bandera europea”, explica Jozsef.

Durante los días previos a la manifestación, la entidad repartió “más de 800 banderas”, una de ellas a Carolina Popolini, que desde entonces la exhibe en su ventana en la Via Appia Nuova, en el sur de Roma.

“Nunca antes había puesto una bandera europea, pero vi importante hacerlo, especialmente después de la llegada al poder de los soberanistas, con la figura de Salvini hablando siempre contra Europa pero disfrutando del hecho de estar dentro de ella, que es una gran ventaja para Italia”, asegura Popolini.

El presidente de Europa Now! considera que llevar hoy la bandera de las doce estrellas es “un gesto político”, algo que no se concebía así hace algunos años.

Con un sentimiento similar se lo planteó Popolini, que vio que en su barrio no había ninguna y decidió “de algún modo desafiar” a sus vecinos.

“Yo me siento italiana, pero quería decir que yo quiero pertenecer a este continente y a todo lo que representa Europa para mí y para Italia”, añade.

Ella asegura que en su país “permanece aún hoy la sensación de que estábamos mejor antes” de pertenecer a la UE y “la nostalgia por la italianidad e incluso por la lira”, lo que ella considera “tonterías que vienen propagadas todos los días”.

De hecho, los últimos sondeos señalan que los partidos euroescépticos, la Liga y el M5E, pueden aglutinar más del 55 % del voto en las elecciones comunitarias.

Aunque Joszef cree que su acción “tiene un valor particular en los meses previos a los comicios”, es consciente de que “la batalla para defender a Europa y después para cambiarla y profundizarla será larga y difícil”.

La bandera de Popolini colgará de su ventana “como mínimo” hasta el 26 de mayo, pero no descarta dejarla más tiempo: “Ahora me he aficionado. No creo que la quite”, reconoce mientras sonríe.

A juzgar por las calles, la Italia de los balcones es europea.

Carla Riverola Brutau