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La líder femenina del movimiento rifeño Hirak, Nawal Benaísa, ha huido de Marruecos y ha pedido asilo político en Holanda, sumándose así a las decenas de rifeños que aguardan respuestas de los gobiernos de Holanda, España y Bélgica, principalmente.

Benaísa confirmó a Efe que abandonó Marruecos de forma clandestina el pasado 25 de abril con su hijo Yanis, de 5 años, a través de la ciudad española de Ceuta, y de allí partió hacia Madrid y luego a los Países Bajos, pero no quiso dar más detalles sobre su viaje.

"Hace pocos días he pedido asilo en Holanda y he justificado mi solicitud por las persecuciones que estoy sufriendo. Estoy amenazada con la prisión en cualquier momento si participo en una protesta, y esto está coartando mi voz y mi libertad", precisó en una comunicación telefónica con Efe.

Benaísa, de 35 años, fue condenada en primera instancia y luego en apelación (en enero pasado) a 10 meses de prisión con la sentencia en suspenso y una multa de 500 dirhams (50 euros) por "participar en una manifestación no autorizada" e "insultar a agentes encargados de hacer cumplir la ley".

El pasado 12 de abril, la policía marroquí prohibió a la destacada dirigente del Hirak abandonar el país por vía aérea, cuando se disponía a viajar a Holanda para participar en un foro sobre la justicia social.

"Nunca antes me había venido la idea de abandonar Marruecos y de dejar a mi familia y mis amigos, pero vivía una preocupación permanente debido a los acosos que he sufrido", precisó esta madre de cuatro hijos, todos menores de edad.

La ONG Amnistía Internacional (AI) acusó a principios de este año a las autoridades de Marruecos de intimidar y hostigar "reiteradamente" a Benaísa y de arrestarla cuatro veces entre junio y septiembre de 2017.

AI calificó la última sentencia contra la activista de "terrible error judicial" y precisó que Benaísa fue procesada por unirse a las protestas pacíficas para exigir los derechos de las personas que habitan la región del Rif.

"El asilo es una solución para deshacerse de una realidad dura que no puedo soportar", dijo la activista.

Después de la decisión del Estado marroquí de recurrir a la vía represiva para acabar con la revuelta social rifeña que estalló a finales del 2016, decenas de activistas locales se refugiaron, de forma legal o clandestina, en países europeos.

Sin embargo, las concesiones de asilo llegan con cuentagotas.

España, Holanda y Bélgica son los países donde más solicitudes se han presentado, según testimonios recogidos por Efe entre activistas del "exilio rifeño", pero es muy difícil conocer cifras precisas porque en las estadísticas oficiales aparecen como marroquíes, sin especificar su origen regional.

En España, las peticiones de asilo de marroquíes pasaron de 340 solicitudes en 2016 a 525 en 2018, según las estadísticas de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, que considera que la mayoría son activistas LGTB o rifeños.

Sin embargo, hasta el momento solo se ha concedido a uno de ellos, llamado Ahmed Sultán, y a sus familiares directos (esposa e hijos).

El pasado 13 de febrero, Francia otorgó el asilo político al destacado abogado y activista rifeño Abdesadeq al Buchtaui, condenado en Marruecos a dos años de prisión firme por participar en las revueltas, y en su caso también su esposa y tres hijos lo lograron. Es el único caso conocido en territorio galo.

El Estado belga ha concedido por su parte asilo a Ashraf Idrisi, de 23 años, uno de los principales dirigentes del Hirak y sobre el que pesaba una orden de arresto nacional, según explicó él mismo a Efe, antes de relatar que tuvo que pasar a la clandestinidad durante meses en que se ocultó en el campo.

Idrisi huyó del Rif en un barco de pesca, y continuó su viaje en un kayak antes de llegar a la costa española y trasladarse a Bélgica, donde presentó su solicitud de asilo en marzo de 2018 y obtuvo respuesta cinco meses más tarde.

El activista rifeño Mustafa Ouarghi, establecido en Bélgica, señala por teléfono que la mayoría de las demandas de asilo en ese país son rechazadas con el argumento de que Marruecos "es un país seguro".

Para contrarrestar este argumento, los abogados recomiendan a los solicitantes de asilo que aporten pruebas concretas y no meras alegaciones de represión: copias de convocatorias de la policía o citas ante el juez, documentos con el rechazo a reconocer una asociación o fotografías suyas en manifestaciones.

Mohamed Siali