EFEMadrid

La covid-19 genera también residuos infecciosos que deben incinerarse o esterilizarse antes de acabar en el vertedero. La Guardia Civil ha inspeccionado empresas que los gestionan y ha detectado prácticas irregulares que implican riesgos para la salud y el medio ambiente.

El pasado sábado, el instituto armado informaba de una operación contra la gestión irregular de estos residuos que implicaba a una empresa especializada de origen americano, con sede europea en Londres y radicada en varias provincias españolas. El operativo concluyó con veinte personas investigadas y/o detenidas.

La pandemia ha desbordado la demanda de hospitales y centros sanitarios para la recogida y gestión de los residuos que produce la covid y las empresas de gestión y transporte no parece que se hayan adaptado a esa mayor carga de trabajo. Además, siguen siendo las mismas.

Por eso, como explica a Efe en capitán Carlos Astrain, de la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (UCOMA) del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, la agencia policial europea Europol lanzó una campaña operativa y preventiva en el marco de la crisis sanitaria, a la que se sumó la Guardia Civil, que puso el foco en los gestores y en las empresas de transporte.

¿Y qué descubrió? El capitán recuerda que en las inspecciones llevadas a cabo en las filiales de la multinacional en Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid y Baleares se comprobó que "sistemáticamente se incumplían las medidas básicas".

CONTENEDORES DE CARTÓN PARA AHORRAR COSTES

Estas empresas tienen contratos con los hospitales para retirar esos residuos sanitarios. Hace unos años, eran muchas las que se disputaban esta labor, pero cuando la multinacional llegó a España se quedó con una cuota importante de este mercado, de tal manera que hoy en día está controlado por muy pocas entidades.

Una de las negligencias que los agentes detectaron fue en el transporte de los residuos -clasificados por los hospitales en infecciosos y no infecciosos- que los centros sanitarios han acumulado en cantidades mayores a las habituales debido a la covid-19, sobre todo en los meses más críticos de la pandemia.

Según comprobaron los investigadores del GIMA, para el transporte de estos residuos infecciosos -covid, ébola, tuberculosis, etc...- no se utilizaban los envases adecuados, que deben ser de plástico duro y de cierre hermético.

Por el contrario, se transportaban en envases de cartón que resultan 5 o 6 veces más baratos que los otros, de manera que la empresa investigada pudo ahorrarse entre marzo y junio alrededor de 900.000 euros.

Se calcula que en esos tres meses, el gestor pudo retirar 3 toneladas de este tipo de residuos.

El uso de esos envases más económicos, que corrían mayor riesgo de mojarse, podría tener consecuencias para los trabajadores que transportaban los residuos, al poder entrar en contacto con ellos. Además, según resalta el capitán de la Guardia Civil, estos empleados no contaban con equipos de protección básicos.

La acumulación de residuos infecciosos, "aparcados al aire libre", como señala el Astrain, porque no se daba abasto, también entrañaba riesgo para todos.

MENOS TIEMPO DE ESTERILIZACIÓN

Para el tratamiento de este tipo de desechos infecciosos se utilizan dos métodos: la incineración, un sistema que durante la pandemia se ha encarecido, y la esterilización a través de máquinas que tratan el residuo durante un periodo de entre 25 a 40 minutos.

Y se acortaba el tiempo de los ciclos para poder gestionar mas desechos, de tal manera que el residuo acaba en los vertederos a medio esterilizar y, por tanto, entraña un riesgo tanto para los animales que se acercan a ellos como para el medio ambiente y para los trabajadores que tienen que depositarlos.

El capitán reconoce que la pandemia ha obligado a estas empresas a asumir residuos muy por encima de sus posibilidades, pero cree que esta campaña de inspección les puede "poner las pilas" a la hora de cumplir con la normativa en esta materia.

Por Sagrario Ortega