EFESantiago de Compostela

Los reyes han cerrado su visita a Santiago en el Pazo de Raxio, sede del Ayuntamiento compostelano, después de pasear por algunas calles del centro histórico y atravesar la Plaza del Obradoiro, que ha dejado una imagen insólita al estar vacía tras prohibirse el acceso al público.

En una jornada que suele reunir a miles de gallegos y turistas en torno a la catedral, la pandemia ha marcado la festividad del 25 de julio, que en esta ocasión ha visto como la emblemática plaza ha permanecido desierta durante la visita real.

Tras la misa solemne en la iglesia de San Martiño Pinario en la que Felipe VI, junto a la reina Letizia, ha presidido la tradicional ofrenda al Apóstol, se han dirigido al Pazo de Raxoi.

Lo han hecho acompañados por el presidente de la Xunta de Galicia en funciones, Alberto Núñez Feijóo, la vicepresidenta tercera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, y el alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, entre otros.

En su recorrido, los reyes han hecho una primera parada en la plaza de la Inmaculada, ante la entrada principal del monasterio de San Martiño Pinario, también engalanada con alfombras floreadas con imágenes alusivas al Apóstol y al Día de Galicia.

La imagen insólita ha sido la de la Plaza del Obradoiro, vacía de público un 25 de julio después de que las Fuerzas de Seguridad la hayan acordonado para impedir la presencia de los ciudadanos y de los medios de comunicación.

Como es tradición, la bienvenida a los reyes iba a ser en un inicio en la plaza que preside la catedral, pero finalmente se acordó que fuera ante la iglesia de San Martiño Pinario para evitar que pudiera haber aglomeraciones, por lo que también se suspendió la parada militar.

En algunas de las calles cercanas a la iglesia, con el sonido de algunos cohetes de fondo, varios ciudadanos han lanzado gritos de apoyo al paso de los reyes, que les han saludado agitando la mano como gesto de agradecimiento.

Las medidas de prevención por la pandemia también han afectado al aforo en la misa oficiada por el arzobispo compostelano, Julián Barrio, que se ha limitado para mantener la distancia física entre las pocas decenas de asistentes.

En el Pazo de Raxoi, los reyes han firmado en el Libro de Oro y han mantenido un encuentro con los cargos públicos, aunque, de igual modo, su número se ha reducido notablemente respecto a lo que es habitual.

Alrededor de 250 personas, algunos peregrinos, han aguardado a la salida de los reyes fuera del perímetro de seguridad para despedirles.

Entre ellos, un grupo con banderas de España y pancartas de apoyo a la Corona.

"Vive España y viva el rey", "Santo patrón, protege a Felipe de Borbón" y "Prefiero a Felipe que a Echenique" han sido algunas de las pancartas que han exhibido al paso de la comitiva en el coche oficial.

Mientras los reyes se dirigían a la recepción, en la cercana Plaza de Quintana ha tenido lugar el tradicional acto con el que el BNG celebra el Día da Patria.

Carlos Pérez Gil