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La desaparición del exministro chavista Hugo Armando Carvajal, El Pollo, ha despertado viejos fantasmas en la Audiencia Nacional: la sombra de la legendaria huida de "El Negro", líder de una banda de narcotraficantes que puso tierra de por medio en 2001 poco antes de ser juzgado, planea ahora en la hasta el momento fallida extradición del venezolano a EEUU.

Aquella polémica fuga se llevó por delante a los tres miembros del tribunal que le excarcelaron. La de Carvajal -de confirmarse-, reclamado en EEUU por delitos relacionados con el narcotráfico, está por ver qué consecuencias tendrá.

Por ahora la Audiencia Nacional guarda silencio y no ha trascendido exigencia alguna de responsabilidades por no haber sido aún encontrado.

Carlos Ruiz Santamaría, El Negro, huyó un 28 de diciembre, día de los Inocentes. Estaba a punto de sentarse en el banquillo por la llamada operación Temple, conocida por tratarse de la mayor incautación de cocaína en España (11 toneladas).

De forma inesperada, los tres magistrados que le iban a juzgar acordaron dejarle en libertad por motivos de salud, decisión que -a la vista de su huida- despertó no pocas sospechas y rumores sin contrastar.

El escándalo fue tal que los tres jueces -Carlos Cezón, Juan José López Ortega y Carlos Ollero- fueron suspendidos temporalmente de sus funciones tras admitir el Tribunal Supremo una querella de la Fiscalía contra ellos por un presunto delito de prevaricación por haberle dejado libre pese al "evidente riesgo de fuga".

Ello supuso la pérdida de destino en la Audiencia Nacional para el entonces presidente de la sección cuarta Carlos Cezón, no así para Ollero y Juan José López Ortega, aunque este último decidió trasladarse a la Audiencia Provincial de Madrid tras obtener una plaza mientras se tramitaba el expediente disciplinario que les abrió el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Cuando ya casi nadie le recordaba, Ruiz Santamaría, que figuraba entre los 15 delincuentes más buscados por la justicia española, fue localizado en 2008 en una cárcel de Sao Paulo (Brasil) bajo una identidad falsa. Estaba internado en el Centro de Detención Penitenciaria de Pinheiros desde el 2 de mayo, tras ser detenido por narcotráfico.

Se había hecho pasar por un tal Manoel Oliveira Ortiz, natural del estado brasileño de Minas Gerais. Su verdadera identidad fue descubierta al examinar las actividades ilegales de una empresa que estaba a nombre de Oliveira Ortiz. Fue finalmente extraditado a España y en 2014 fue juzgado en la Audiencia Nacional, que lo condenó a 15 años de cárcel.

El Pollo Carvajal pugna ahora por entrar en la leyenda negra de la Audiencia Nacional como en su día lo hizo El Negro.

De ser extraditado a Estados Unidos podría enfrentarse a una pena de cadena perpetua y esa perspectiva pudo llevarle a tomar medidas para evitar su localización, no en vano ha sido el responsable de la Inteligencia venezolana en los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Cuando fue detenido en España, el pasado 12 de abril, Carvajal acababa de aterrizar en el aeropuerto de Barajas con un pasaporte con identidad falsa. Utilizó el llamativo nombre de José Mourinho, el mismo que el del polémico exentrenador del Real Madrid.

En un escrito que presentó durante el procedimiento de extradición, alegó que viajó a España, donde se habían establecido su esposa y sus 5 hijos menores, por recomendación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), con el que dijo que había mantenido y mantenía contacto y colaboraba.

"La colaboración y protección de los servicios de inteligencia españoles fue de tal entidad que un responsable de operaciones del CNI, y una persona vinculada al CNI y empleado del Congreso de los Diputados del Reino de España, fueron a buscar al general Hugo Carvajal a pie de avión" en el aeropuerto, afirmaba el escrito.

Y continuaba asegurando que, una vez en Madrid, mantuvo reuniones con miembros del CNI cuya identidad se comprometía a facilitar al juzgado.

El 16 de septiembre, la sección tercera de lo Penal, presidida por Alfonso Guevara, rechazó extraditar al exministro chavista a Estados Unidos, que lo reclama por delitos de narcotráfico -lo acusa de "inundar" el país con toneladas de cocaína-, y lo dejó en libertad.

La Fiscalía Antidroga recurrió en apelación ante el pleno de la Sala de lo Penal (18 magistrados), que finalmente decidió revocar esa primera decisión y accedió a la entrega, obligando a la sección tercera a emitir una orden de detención e ingreso en prisión para asegurar el traslado.

Ese mismo día, el viernes 8 de noviembre, la Policía fue a su domicilio en Madrid y no le encontró, y desde entonces le sigue buscando, sin que por el momento se haya dictado una orden internacional de busca y captura ni se le haya dado por fugado de manera oficial.

Nieves Albarracín