EFERiga

Lituania celebra hoy el centenario de su independencia y abre un año de conmemoraciones similares en sus vecinos bálticos, Estonia y Letonia, para recordar la liberación en 1918 de la ocupación rusa y alemana.

"Al comienzo del siglo pasado teníamos grandes esperanzas en recibir cualquier señal de apoyo. Hoy sabemos que tenemos verdaderos amigos y aliados", manifestó la presidenta, Dalia Grybauskaite, en una ceremonia organizada en la capital, Vilna.

Entre los invitados, los máximos responsables de las instituciones europeas y los presidente de los vecinos bálticos, de Polonia, Alemania, Finlandia, Islandia, Ucrania y Georgia, así como la princesa Victoria de Suecia.

Los festejos en el país, en el que repicaron las campanas y miles de personas salieron a la calle, comenzaron con un acto en el Cementerio de las Rosas de Vilna, donde está enterrado el primer firmante de la declaración de independencia lituana, Jonas Basanavicius.

Las conmemoraciones en los bálticos, miembros de la Unión Europea (UE) y la OTAN, están de alguna forma ensombrecidos por la creciente amenaza que supone Moscú, que absorbió dentro de la Unión Soviética a los tres países entre 1945 y 1991.

En opinión del director adjunto del Instituto Letón de Asuntos Internacionales, Karlis Bukovskis, las celebraciones del centenario son una oportunidad para los tres países para avanzar, aunque sin olvidar los casi cincuenta años de ocupación soviética.

"El centenario es un recordatorio de que no somos 'nuevos' países, que tenemos la edad media de países europeos modernos como Finlandia, que también proclamó su independencia aproximadamente en las mismas fechas", explicó Bukovskis en declaraciones a Efe.

En su opinión, los bálticos ya habían madurado políticamente" a principios del siglo XX y estaban "preparados para ser soberanos".

"Espero que este aniversario nos lleve a prestar más atención a lo que somos ahora y a lo que podemos ofrecer en el futuro que a mirar atrás a lo malo que nos sucedió en el pasado", agregó.

Tras las celebraciones de Lituania llegarán las de Estonia, que publicó su declaración de independencia el 24 de febrero de 1918 y ha organizado una semana de festejos que arranca el próximo lunes, con marchas, discursos y una recepción encabezada por su presidente, Kersti Karjulaid, y su primer ministro, Jüri Ratas.

Un curioso acto paralelo que también conmemora la independencia estonia ha sido convocado a través de Facebook por un comerciante de componentes de vehículos.

Molesto porque los impuestos al alcohol y a la gasolina son más bajos en la vecina Letonia, ha organizado una marcha en coche hasta la frontera el 24 de febrero a la que ya se han apuntado varios miles de estonios.

Letonia, que no declaró la independencia hasta el 18 de noviembre, ha extendido los actos conmemorativo a lo largo de varios años, con el objetivo de recordar la guerra de independencia que tuvo que librar a partir de 1919 con milicias rusas y alemanas, la aprobación de su constitución en 1920 y su reconocimiento internacional a partir del año siguiente.

Letonia y Lituania tienen previsto asimismo sendos festivales de canto y danza este verano, en un guiño a las llamadas "revoluciones cantadas", las protestas populares con las que los países bálticos recuperaron su independencia en 1991, tras el hundimiento del bloque soviético.

Las décadas de sometimiento báltico a la URSS estuvieron marcadas por la represión política y las deportaciones de parte de la población de Estonia, Letonia y Lituania a Siberia bajo órdenes del líder comunista Iósif Stalin.

Además, cientos de miles de ciudadanos bálticos huyeron hacia el oeste cuando el Ejército Rojo invadió sus países, expulsando a los soldados nazis que habían ocupado estos territorios en 1941 y que en unos años habían asesinado a la mayoría de los judíos y obligado a alistarse a decenas de miles de letones y estonios.

Nazis y soviéticos congelaron sólo temporalmente el anhelo de autogobierno de los bálticos, que habían alcanzado la independencia en 1918 gracias al vacío de poder que creó en la región el armisticio y el posterior tratado de paz entre Alemania y el nuevo gobierno comunista en Rusia.

Por Juris Kaza