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En tono desenfadado, de pie y micrófono en mano, las autoridades de la Cumbre del Clima se han cambiado de ropa para vestir la camiseta de los voluntarios de la COP25 de todas las edades que les han lanzado sus preguntas y a quienes han rendido homenaje en el Día Internacional del Voluntario.

Así, la ministra en funciones para la Transición Ecológica, Teresa Ribera; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida; la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, Patricia Espinosa, y el presidente de la Plataforma del Voluntariado, Luciano Poyato, han sido los encargados de subirse al escenario.

Aunque en esta ocasión a las autoridades les ha tocado actuar en el último turno, porque el acto ha arrancado con una especie de catarsis colectiva de todo el equipo de voluntarios de la Cumbre del Clima en Madrid, animados sobre el escenario por los más veteranos, que han utilizado sus minutos de gloria para explicar su experiencia y lo gratificante de su labor.

"Sois un conjunto de personas claves para la sociedad porque con vuestro ejemplo y entrega transmitís valores y compromiso", ha asegurado sonriente la ministra, que ve en el trabajo diario del voluntariado "una ocasión extraordinaria que ayuda a la sostenibilidad social del planeta".

Ante la pregunta de la joven voluntaria Ana Belén, nerviosa por la situación, sobre la enseñanza en colegios en materia de sostenibilidad, la ministra ha asegurado que "no sirve de nada saber de números y letras si no lo hacemos en un contexto sostenible".

"¿Que qué quiero yo decirle a los voluntarios de Madrid? Lo resumo en una palabra: gracias. Sois un orgullo para Madrid porque estáis dispuesto a dar uno de los bienes más preciados, el tiempo, por las causas más nobles y benéficas, como el clima y la sostenibilidad", ha asegurado un sonriente Almeida.

El alcalde ha recorrido el escenario con desenvoltura y se ha acercado a cada uno de los voluntarios que le han formulado sus preguntas para repetir varias veces el "enorme orgullo" que supone tener más de 15.000 voluntarios en Madrid, "que son la prueba de lo grande que es esta ciudad en su sentido humano".

Aunque ha llegado más tarde que el resto de sus compañeros, Espinosa se ha enfrentado a la pregunta de uno de los voluntarios más jóvenes y también el más incisivo al querer saber si sirven de algo las cumbres del clima para responder a los problemas.

"Lo único que no podemos hacer es darnos por vencidos. No estamos donde teníamos que estar, es cierto, pero esta es la única alternativa que tenemos", ha respondido con seguridad Espinosa, que se ha reafirmado remitiéndose al lema de las camisetas de los voluntarios que lucía en el momento: "No hay planeta B".

Para el presidente de la Plataforma de Voluntariado, las acciones de futuro deberían centrarse en hacer conocer a la sociedad los objetivos de desarrollo sostenible, ya que, según sondeos que se han hecho desde su organización, "solo el 14 % de encuestados los conoce".

"Si el planeta mejora, disminuyen los problemas de exclusión, es la única salida que tenemos como sociedad", ha concluido rotundo Poyato.