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Más de 1,6 millones de personas visitaron hoy los dos principales cementerios de Manila en el Día de los Difuntos, que en Filipinas se celebra con fervor y muchas familias pasan incluso la noche velando a sus seres queridos fallecidos.

Hasta las 16.00 horas (08.00 GMT), 1,3 millones de personas habían acudido al North Cemetery, el más grande y antiguo de Manila, donde descansan más un millón de muertos.

Unas 300.000 personas acudieron a honrar la memoria de familiares y amigos con flores, comida y velas en el South Cemetery, ubicado en el distrito financiero de Makati, según los datos proporcionados por la Policía Nacional en la capital filipina.

Ante la afluencia de visitantes a los cementerios, que ha superado el récord del año pasado, se extremaron los controles de seguridad en las entradas y se desplegaron más de 4.100 agentes de policía por la ciudad.

Al despliegue policial hay que sumar otras 9.000 personas entre dirigentes vecinales, guardias de seguridad de los camposantos y voluntarios, que vigilan que la jornada se desarrolle sin altercados.

En toda Manila las necrópolis permanecen abiertas las 24 horas desde el 31 de octubre hasta el 2 de noviembre, tres jornadas enteras en las que se han suspendido los funerales para centrarse en las celebraciones del Día de los Muertos.

Pese a ser una conmemoración solemne y religiosa, en los cementerios prima el ambiente festivo, con puestos de comida y chiringuitos de feria dentro de los recintos.

La Conferencia de Obispos Católicos recordó a sus fieles -más del 80 % de la población- que el Día de los Difuntos es una fiesta solemne y que se debe ir a los cementerios a rezar y mostrar respeto.

Sin embargo, muchos filipinos celebran la jornada con reuniones familiares en torno a las tumbas y panteones de seres queridos, que muchos acompañan con sesiones de karaoke y bebiendo alcohol.

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, mandó un mensaje a los filipinos con motivo de esta festividad en el que les instó a "emular a sus santos" y "aprender del virtuoso ejemplo" de los seres querido fallecidos.

Duterte también envió dos coronas de flores a las tumbas en el Memorial Park de la expresidenta Corazón "Cory" Aquino y su marido, Beningno "Nonoy" Aquino, asesinado en 1983 cuando descendía del avión que lo había traído de regreso del exilio para encabezar en el país la oposición a la dictadura del Ferdinand Marcos.

La ex primera dama Imelda Marcos acudió acompañada de sus hijos a visitar la tumba de su esposo Ferdinand en el Cementerio de los Héroes.

Filipinas, con más de cien millones de habitantes, el segundo país del mundo que más celebra el Día de los Muertos, con mayor afluencia de gente visitando los cementerios, después de México, con una población de casi 130 millones.