EFELondres

La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, expresó hoy al recién designado jefe de Gobierno de la República de Irlanda, el democristiano Leo Varadkar, que el "brexit" no debilitará la relación entre ambos países.

May se reunió con Varadkar en su despacho oficial de Downing Street, en Londres, el mismo día en el que comenzaron en Bruselas las negociaciones oficiales para establecer las condiciones de salida del Reino Unido de la Unión Europea.

La primera ministra subrayó que el comercio entre los dos Estados representa 43.000 millones de libras anuales (49.000 millones de euros) y sustenta 400.000 puestos de trabajo, una relación que "nadie quiere ver debilitada".

En una rueda de prensa tras la reunión con Varadkar, la dirigente conservadora insistió en la necesidad de alcanzar un acuerdo que permita evitar "fricciones" en la frontera terrestre entre la República de Irlanda y la región británica de Irlanda del Norte tras el "brexit".

"Estoy personalmente comprometida con una solución práctica que reconozca el singular contexto económico, social, cultural y político en la frontera irlandesa", dijo May.

"Nos disponemos a abandonar la Unión Europea, no Europa", recalcó la primera ministra, que celebró el inicio del diálogo formal en Bruselas, que permitirá "trabajar juntos para buscar soluciones".

En su primera visita fuera de Irlanda tras tomar las riendas del Gobierno de Dublín la semana pasada, Varadkar subrayó que cualquier división que se establezca entre los territorios británico e irlandés después del "brexit" debe ser "invisible".

"Tenemos que asegurarnos de que, aunque haya una frontera política entre ambos países, no haya una frontera económica", dijo el democristiano, que recalcó asimismo la importancia de los lazos comerciales entre el Reino Unido e Irlanda.

Tanto May como Varadkar expresaron su deseo de que los partidos de Irlanda del Norte lleven a buen puerto las negociaciones para restablecer el Ejecutivo autónomo de poder compartido, que cayó en enero ante un escándalo de corrupción, antes de la fecha límite del 29 de junio.

La autonomía británica "debería tener una voz única en un momento en el que nos adentramos en las negociaciones del 'brexit'", dijo el primer ministro.

"Necesitan un Ejecutivo que hable por las dos comunidades (católica y protestante). Eso sería de gran ayuda tanto para Irlanda del Norte como para nuestros dos Gobiernos (Irlanda y el Reino Unido", sostuvo.