EFENueva Delhi

El primer ministro indio, Narendra Modi, y su homólogo nipón, Shinzo Abe, se pasearon hoy en una suerte de papamóvil sin cristales por la ciudad de Ahmedabad (oeste de la India), para saludar a las multitudes que se agolpaban a ambos lados de la carretera.

Acompañados por la primera dama nipona, Akie Abe, ambos mandatarios recorrieron cerca de ocho kilómetros mientras el vehículo, adornado hasta arriba de guirnaldas florales, pasaba entre muchedumbres armadas con banderas de ambos países y bailarinas ataviadas con kimonos y paraguas de papel.

Con este inusual recibimiento, Abe inició una visita oficial de dos días a la India.

Los dirigentes se saludaron con un cercano abrazo, entre bailarines vestidos con ropajes tradicionales indios, y, tras pasearse en el todoterreno descubierto, acudieron a rendir homenaje al padre de la patria india, mahatma Gandhi.

En la que fue residencia del pacifista durante varios años, el Sabarmati Ashram, firmaron el libro de visitas y mostraron sus respecto ante la estatua de Gandhi, poco después de abandonar su otra parada de la jornada: la mezquita Sidi Saiyyid Ni Jaali.

Mañana, el primer ministro nipón colocará la primera piedra de un proyecto ferroviario de alta velocidad que unirá Ahmedabad con Nueva Delhi y mantendrá una reunión bilateral con su homólogo indio.

Modi realizó su segunda visita a Japón el pasado noviembre, durante la que firmó un acuerdo de colaboración en el sector nuclear civil, destinado a promover la exportación de tecnología y equipamiento de la tercera economía mundial a la India.