EFELuxemburgo

La alta representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior, Federica Mogherini, pidió este lunes que se respete la tregua humanitaria en Trípoli para poder evacuar a civiles y heridos, ante la ofensiva militar iniciada por el mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte de Libia.

"El mensaje que tenemos que enviar unidos es la total implementación de la tregua humanitaria, permitir que los civiles y los heridos sean evacuados de la ciudad y evitar toda nueva acción o escalada militar y volver a las negociaciones y la vía política", indicó Mogherini a su llegada a un Consejo de ministros de Exteriores de la UE.

Según dijo, en el Consejo tratarán la situación en Libia, que "cada vez es más preocupante", aunque este punto no estuviera en principio incluido en la agenda de la reunión.

Para tal propósito, Mogherini dijo que estuvo hoy en contacto con el enviado especial de Naciones Unidas para Libia, Ghassem Salame.

"Creo que los europeos estarán unidos en ese mensaje hoy", dijo Mogherini, como también lo han estado en reuniones del Grupo de los Siete países más desarrollados (G7) o en las Naciones Unidas.

Para la jefa de la diplomacia comunitaria, "los libios ya no necesitan luchar más entre ellos, sino un acuerdo", y aseguró que la UE está dispuesta a apoyar esa unidad en Libia.

Hafter intensificó este domingo su ofensiva militar sobre Trípoli con bombardeos que causaron un número indeterminado de víctimas en los barrios del sur, y que amenazan con desencadenar un baño de sangre en la capital.

La virulencia de los ataques, concentrados en torno al antiguo aeropuerto internacional de la capital y el área de Suq al-Khamis, ha empujado a la ONU a solicitar un alto el fuego para evacuar a los heridos.

Libia es un Estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los diferentes grupos rebeldes contra la dictadura de Muamar al Gadafi.

Desde 2014 tiene dos focos de poder enfrentados, un gobierno sostenido por la ONU en Trípoli -que apenas controla la capital y algunos zonas del oeste- y otro establecido en la ciudad oriental de Tobruk tutelado por el controvertido mariscal, que domina cerca del 70 % del territorio.

De lograr su objetivo, Haftar, un exmiembro de la cúpula militar que en 1969 aupó al poder a Al Gadafi, se haría prácticamente con el control del país.