EFESantiago de Compostela

La periodista madrileña Nieves Herrero ha promocionado en Santiago de Compostela su libro "Esos días azules" (Ediciones B), una novela que indaga en la figura de Pilar de Valderrama, la mujer tras la musa de Antonio Machado.

"Deseo reivindicar que Guiomar existió. No fue una entelequia del poeta, no fue un recurso literario para sus poesías. No. Guiomar fui yo", así reveló la protagonista su romance con el poeta al final de sus días y así lo refleja la escritora al principio de su obra.

Es la historia de un amor prohibido, narra Nieves Herrero en una entrevista con Efe, que "al haber sido secreto era más apasionado", porque "cuando se normaliza una situación se apaga el fuego".

Los enamorados, que vivieron su romance entre 1928 y 1936, eran dos personas completamente distintas, ya que "él es republicano y ella es monárquica", una de derechas y otro de izquierdas y además tenían una diferencia de edad de 16 años, pero "en el amor, como decía Machado, la locura es lo sensato".

Esta historia llegó a ella en la inauguración de una exposición, relata, en la que la nieta de la protagonista, Alicia Viladomat, se le acercó y le sugirió que escribiera la historia de su abuela que había sido "la Guiomar de Antonio Machado".

Herrero se quedó atónita al escuchar esta afirmación ya que ella creía "que era una ficción", por lo que afirma, respecto a ese momento, que "a veces la casualidad se alinea con los planetas para que tú puedas hacer algo que ni habías pensado".

A partir de ahí empezaron a verse y Viladomat le enseñó todos los documentos, cartas de Antonio Machado e incluso obras inéditas de su abuela.

Juntas fueron a Córdoba, a Palencia, a Segovia y recorrieron todos los lugares donde Pilar de Valderrama había vivido, detalla.

"El libro para mí ha sido absolutamente gratificante, me ha llenado muchísimo y me ha dejado un poquito huérfana", apunta la periodista sobre la sensación de vacío que sintió al acabar de sumergirse en la vida de los dos escritores.

Pilar de Valderrama "es una mujer de mucho carácter", explica, y también "solitaria" porque su padre se murió cuando ella tenía seis años y, al tener dificultades con su padrastro, la metieron en un colegio interna, por lo que pasó su infancia sola.

La lucha interna que sufría la protagonista que era religiosa y estaba casada lo resume perfectamente ella misma en un verso que también está en el libro: "Este dolor y gozo que he sentido es fiel reflejo de mi extraño amor, que es un placer con mezcla de dolor y es un dolor que lleva el gozo unido".

"Ella es madre por encima de todo, incapaz de abandonar a sus hijos a pesar del amor que sentía por Machado", precisa la autora.

También "él es un hombre absolutamente discreto, que mantuvo en secreto este amor camuflando a Pilar con el nombre de Guiomar", describe.

Después de recibir la desgarradora noticia de que Machado se había muerto en el exilio, Valderrama leyó un verso que él había escrito hacía poco tiempo un día que fue a ver el mar con su hermano José: "Estos días azules y este sol de la infancia".

A la amante le consoló ojear ese papel porque se percató de que "los días azules eran los días en los que él pensaba en ella", ya que él solía escribirle "muchos versos a la damita de su corazón que llevaba esos vestidos en azul".

Después de impregnarse durante tres años en la intensidad de esta historia, Nieves Herrero ya tiene otras ideas para un nuevo libro, está "estudiando varios personajes" y aún no sabe cuál será el próximo, pero tiene claro que también será una novela histórica, de entre el siglo XIX o XX, la época en la que le gusta moverse porque le apasiona empaparse de la realidad de los protagonistas a través de sus nietos o bisnietos.