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El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha sido investido hoy por el Congreso de los Diputados el séptimo presidente del Gobierno de la democracia al salir victorioso en la moción de censura que había presentado contra el Ejecutivo de Mariano Rajoy.

La moción de censura se presentó exactamente hace una semana a raíz de la durísima sentencia del caso Gürtel y, en solo siete días, ha alumbrado un giro de 180 grados al mapa político del país.

De un Gobierno del PP en minoría parlamentaria se pasa a otro liderado por el PSOE, también en minoría y que cuenta con solo 84 diputados y apoyos teóricamente limitados.

Sánchez sí ha ganado la moción para ser presidente con margen, 180 votos a favor, cuatro más que los 176 necesarios, gracias al apoyo del PSOE, Unidos Podemos, ERC, PNV, PDecAT, Compromís, EH-Bildu y Nueva Canarias.

El nuevo presidente ha agradecido el apoyo de la Cámara a su investidura y ha afirmado que hoy se escribe "una nueva página de la democracia en este país".

Sánchez ha garantizado que el PSOE antepondrá los intereses de los españoles a los de su partido y se ha marcado su principal objetivo: "dignificar una democracia firme, fuerte y con instituciones ejemplares".

Así, se ha fijado como tareas la regeneración democrática, la estabilidad presupuestaria, el compromiso de España con Europa y la "convivencia territorial", en un guiño a los partidos nacionalistas que le han apoyado en su triunfo.

Ha reconocido, eso sí, la complejidad del Ejecutivo que va a liderar, pero ha recordado que esa es la tónica de las democracias europeas: "parlamentos fragmentados y democracias que trabajan por el consenso y el diálogo".

"Lo que no hay son gobiernos dirigidos por partidos sentenciados por la justicia", ha avisado.

Sánchez también ha tenido palabras para el PP, desalojado de la Moncloa.

Le ha pedido que sea "tan leal" en la oposición como ha sido el PSOE con el Gobierno de Mariano Rajoy o, de lo contrario, estará "condenado a la irrelevancia".

También ha recomendado a los 'populares' que lo que tienen que hacer para seguir adelante es "renovar" su liderazgo, "regenerarse" y ser capaces de "representar a la España conservadora que quiere ver a presidentes limpios y ejemplares al frente del PP".

Mariano Rajoy, en su última intervención en la tribuna como presidente, se ha despedido del cargo con el "honor" de dejar una España "mejor" de la que se encontró.

Cree haber cumplido el mandato político que tenía de "mejorar la vida" de las personas y ha agradecido tanto a su partido como a todos los españoles el haberle brindado su "comprensión y apoyo".

"Suerte a todos ustedes por el bien de España", ha proclamado, poco antes de estrechar la mano de su sucesor, Pedro Sánchez.

Un líder socialista que tendrá que lidiar con un Congreso muy fragmentado, un PP en crisis, y con partidos con intereses contrapuestos, en un escenario casi electoral.

Se lo ha recordado uno de sus principales apoyos en la moción de censura, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, cuyo grupo ha terminado el pleno en medio de gritos de "sí se puede".

Iglesias ha pedido a Sánchez que sea responsable y nombre un "gobierno integrador" en el que podría haber ministros de su partido porque, a su juicio, España necesita un gobierno estable y es muy difícil lograrlo solo con los 84 votos de los diputados socialistas.

"Quiero pensar que Pedro Sánchez será responsable y organizará un gobierno estabilizador", ha señalado.

En el otro extremo, el PP, que una semana ha pasado del Gobierno a la oposición, no ha dudado en acusar al PSOE de poner "en jaque" la unidad de España al "mendigar" para su investidura el apoyo de los independentistas a los que, dice, no se sabe qué ha prometido.

Rafael Hernando ha advertido de que el PP no piensa permitir que los "delincuentes" tengan "ni impunidad, ni inmunidad ni indultos" y ha afeado a Sánchez que piense gobernar con el apoyo de aquellos hasta hace poco llamaba "golpistas" o con Bildu, "los amigos de ETA".

Se ha preguntado, con ironía, si piensa volver a llamar al presidente de la Generalitat, Quim Torra, "racista o supremacista" o "se va a olvidar" a partir de ahora.

Tampoco confía demasiado en el futuro del Gobierno de Sánchez el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, que ha votado en contra de la moción de censura.

Ha pronosticado que el Gobierno de Sánchez será débil y estará "hipotecado" por los independentistas y los populistas, y se ha preguntado si será "leal" a la Constitución y a los españoles o cederá a sus presiones.

Rivera ya ha advertido a Sánchez que si quiere "levantar" la Constitución en Cataluña, les tendrá "enfrente", pero "si acepta" que hay que aplicarla junto con el artículo 155 de la Constitución, el partido naranja estará a su lado pese a las "discrepancias".