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"No nos queda otra. Es lo que había que hacer. No podíamos seguir en la calle", asegura Ángel, madrileño de 69 años. Es una de las 150 personas sin hogar y sin síntomas de coronavirus que está pasando la cuarentena en el recinto ferial de Ifema que sirve como recurso para dar techo a aquellos que no lo tienen.

Ángel, exmilitar, dormía en los alrededores del aeropuerto de Barajas antes de que se decretase la cuarentena ante la pandemia del COVID-19 y conoció el recurso de Ifema impulsado por el Ayuntamiento de Madrid a través de la televisión.

"De estar en el aeropuerto a estar aquí es un cambio tremendo. Además, es la responsabilidad de toda la ciudadanía, tengamos casa o no, a cumplir con el decreto del estado de alarma y respetar las órdenes del Gobierno", cuenta a Efe por teléfono.

El pabellón 14 del recinto ferial madrileño para personas sin hogar se abrió el pasado viernes 20 de marzo y ese mismo día se completaron las 150 plazas habilitadas sólo para hombres, ya que en la acogida a este colectivo se suele dividir por perfiles y las mujeres tienen otros recursos asignados.

"Montamos esto en menos de 48 horas porque era necesario que las personas sin hogar no estuvieran en la calle", señala a Efe Guillermo Bell, presidente de Grupo 5, una empresa que trabaja a favor de las personas con vulnerabilidad social.

Grupo 5 ha colaborado junto al Ayuntamiento de Madrid y la Unidad Militar de Emergencias (UME) para poner en marcha este dispositivo en Ifema, que acoge en otros pabellones un hospital provisional de la Comunidad de Madrid para atender a pacientes con coronavirus.

Las personas sin hogar son un colectivo extraordinariamente vulnerable ante la pandemia y son multitud: varios estudios cifran entre 30.000 y 40.000 el número de personas sin hogar en todo el país.

En su último recuento, en abril de 2019, el Ayuntamiento de Madrid contabilizó 2.772 personas sin hogar, de las que 650 dormían habitualmente en las calles de la capital.

"Conocieron este recurso por el boca a boca. Era una necesidad dar un servicio urgente para estas personas. El orden de llegada fue la prioridad para entrar y se les tomó a todos la temperatura al entrar", dice Bell.

Una vez dentro del recinto no pueden salir, excepto a un pequeño espacio exterior que han habilitado como zona de fumadores.

En este pabellón, de 14.400 metros cuadrados, se ha instalado un cuadrilátero con separadores metálicos de colores donde se han colocado las camas. El resto del espacio se utiliza como zonas comunes.

Los 150 catres fueron suministrados por la Cruz Roja, junto a una manta y un kit de higiene cada uno. Además, efectivos de la UME ampliaron las plazas de comedor de 40 a 100 e instalaron duchas.

Una biblioteca con libros donados, una pequeña peluquería, torneos de pimpón o una liguilla de fútbol son algunos de los servicios y actividades que han autogestionado los usuarios para hacer "más amena" la cuarentena.

"Es emocionante cómo la gente está proponiendo actividades dentro de esta crisis sanitaria y cómo se están adecuando a la situación que están viviendo", comenta Raúl Torres, coordinador general del servicio de emergencia social de Ifema del Grupo 5.

A las ocho de la tarde, además de aplaudir a los sanitarios, también hay salvas para los más de 80 empleados del pabellón de Ifema, entre trabajadores sociales, equipo de limpieza, catering y seguridad.

"Los agradecimientos a los sanitarios resuenan en toda España pero las personas que están con nosotros también se lo merecen", asegura Miguel, otra de las personas sin hogar acogidas.

Para dar cobijo a las personas sin hogar asintomáticas en la capital, el Ayuntamiento de Madrid ha acondicionado otras 150 plazas en el polideportivo Marqués de Samaranch, en el distrito madrileño de Arganzuela.

Además, el Ayuntamiento de Madrid ha habilitado 110 plazas de hotel y 70 en pensión y ha ampliado hasta el mes de junio la campaña del frío extendiendo su duración a las 24 horas del día.

Las personas sin hogar con síntomas de coronavirus son trasladadas al centro de emergencia para solicitantes de asilo de Villa de Vallecas y al centro para personas sin hogar Juan Luis Vives de Vicálvaro, donde recibirán la atención sanitaria adecuada.

Sin embargo, sigue habiendo casos de gente viviendo en la calle durante estos días que se arriesgan a ser interceptados por la Policía si los agentes consideran que están incumpliendo la cuarentena.

Por Ana Márquez