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Mariano Rajoy, el presidente 'destronado' por una moción de censura hace tan solo seis meses, no ha ocultado hoy su satisfacción al ver cómo políticos, periodistas e invitados hacían cola para saludarle y decirle, como han hecho muchos, lo que le echan de menos.

Ha sido en el Congreso, en el cóctel posterior al acto de conmemoración del cuarenta aniversario de la Constitución, donde Rajoy veía cómo se agolpaban unos y otros a su alrededor para saludarlo, hacerse una foto o darle mensajes de cariño.

Rajoy, con muy buena cara y afable con todos, comentaba a los periodistas que lo suyo ahora es el derecho mercantil, y ha tenido que repetir una y otra vez, ante la insistencia de la prensa, que no pensaba hablar de nada.

Ni de Andalucía, ni de Vox, ni de su sucesor al frente del PP, Pablo Casado. De nada.

Su única declaración política de hoy ha sido el tuit con el que esta mañana ha pedido seguir apostando por "la convivencia la tolerancia y la concordia".

Y solo una vez ha caído en la tentación de hacer algún comentario de actualidad, cuando una periodista le ha preguntado qué hemos aprendido de los resultados electorales en Andalucía. "No hemos aprendido nada", ha dicho mientras se iba.

En el Salón de Pasos Perdidos del Congreso, Rajoy solo quería hablar de sus paseos diarios por la Casa de Campo -"cuando digo todos los días es que voy todos los días", decía, muy suyo- o de lo contenta que está su esposa por verle ahora mucho más.

No ha negado que el cambio de vida ha sido radical, después de 37 años en política, 22 de ellos como líder de la oposición o presidente del Gobierno, pero a la pregunta de unos y otros sobre cómo estaba, contestaba "muy bien", rotundo y lento, para enfatizar.

Ni José María Aznar ni Felipe González ni José Luis Rodríguez Zapatero han provocado tanto revuelo y atención como su colega expresidente.

Y tampoco Pablo Casado, porque muchos periodistas han preferido primero hablar con su antecesor y dejar al líder para después.

Incluso cuando los informadores han visto que Rajoy no tenía ninguna intención de darles titulares se han quedado con él un rato charlando de otras cosas.

"¿Con quién os metéis ahora?" les preguntaba Rajoy, mientras interrumpía una y otra vez la charla para recibir muchos saludos, entre otros el de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, que se ha mostrado muy cariñosa y le ha dado el pésame por el reciente fallecimiento de su padre.

Y mientras daba besos y abrazos, más de un político, incluso en las antípodas del PP reconocía que a Mariano Rajoy se le echa de menos en esta Cámara y en la vida política.

Así que Rajoy el registrador habrá abandonado este Congreso mucho más contento de cómo lo hizo hace seis meses Rajoy el presidente.

Patricia de Arce