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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha trasladado a las comunidades autónomas la decisión sobre el estado de alarma y ha invitado a los gobernantes regionales a pedir al Ejecutivo este instrumento si lo consideran necesario para contener la pandemia en sus territorios.

Sánchez, además, ha ofrecido a los gobiernos autonómicos 2.000 rastreadores de las Fuerzas Armadas y ha exhortado a todas las comunidades a poner en marcha cuanto antes, si aún no lo han hecho, la aplicación Radar Covid.

Como "un paso más" en la "cogobernanza" entre el Ejecutivo central y los autonómicos ha definido el presidente estos anuncios en su comparecencia este martes ante los medios, tras el primer Consejo de ministros del nuevo curso político.

Una oferta que no ha sido bien recibida por la oposición. El líder del PP, Pablo Casado, ha acusado a Sánchez de hacer "dejación de funciones" y "parapetarse" en el conflicto competencial, y la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha reclamado una estrategia nacional "y no 17".

En su comparecencia en la Moncloa, Pedro Sánchez no ha querido entrar en polémicas ni ha respondido a las críticas que han hecho estos días algunos presidentes regionales sobre la inacción o falta de coordinación del Ejecutivo.

Por el contrario, ha señalado que "lo que tiene que hacer el Gobierno es fortalecer el Estado autonómico" y ha recordado que meses atrás de lo que se acusaba al Ejecutivo era de querer "recentralizar".

"Este Gobierno cree en el Estado autonómico", ha continuado Sánchez, quien ha asegurado que las comunidades "lo están haciendo bien" en general.

Aunque ha puntualizado y ha señalado que, mientras algunas "parecen haber logrado una mayor eficacia en el control" del coronavirus y tienen un "escenario mucho más tranquilo", otras tienen "problemas".

El presidente ha prometido que el Gobierno ofrecerá sus votos en el Congreso para apoyar las declaraciones de estado de alarma que podrían pedir las comunidades y que, según ha dicho, tendrían que defender en la Cámara Baja los presidentes autonómicos que la reclamen.

En suma, ha reconocido que la declaración del estado de alarma es competencia del Gobierno, pero el Ejecutivo está, ha dicho, "dispuesto a compartirla". Y "encima", ha añadido, pone a disposición de los presidentes, sean "del color político que sean", el apoyo parlamentario para sacarlo adelante.

En esta comparecencia, en la que ha admitido que la situación es "preocupante" y ha querido enviar un mensaje de "alerta" pero también de "serenidad", porque no estamos como a mediados de marzo, Sánchez ha recordado que "hablar de estado de alarma no es hablar de confinamiento".

Y ha insistido en que el Ejecutivo apoyará la petición "fundamentada" del estado de alarma que haga una comunidad para todo su territorio o parte de él y "en cualquiera que sea su fórmula".

De nuevo ha recalcado que sólo desde la unidad se puede vencer al coronavirus y una vez más ha apelado al diálogo político. Ha anunciado, además, que la semana que viene iniciará una ronda de contactos con los principales líderes políticos para afrontar la situación actual y hablar de otras cuestiones; entre ellas, los presupuestos: Sánchez ha insistido en la necesidad de apoyar unas cuentas de Estado "de país" y dirigidas a la reconstrucción económica.

Pero también ha enviado un mensaje a la oposición, sobre todo al PP, para conminarle a alcanzar acuerdos para la renovación del Consejo General de Poder Judicial y otros órganos, como el Defensor del Pueblo o el Tribunal Constitucional, así como del Consejo de RTVE.

"No se entiende este bloqueo", ha dicho Sánchez, quien ha subrayado la necesidad de renovar estas instituciones y ha pedido la "máxima generosidad" para hacerlo posible.

Todo en una comparecencia en la que el presidente del Gobierno ha subrayado su "total confianza" en el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, cuyo partido, Unidas Podemos, está siendo investigado por su supuesta financiación irregular.

Y también ha restado importancia a las críticas vertidas desde Podemos a la ministra de Educación, Isabel Celáa, ante la vuelta a las aulas y ha expresado su opinión "positiva" sobre el funcionamiento del Ejecutivo de coalición.

Todos los ministros y ministras lo son del Gobierno y no de un partido u otro, y cuentan, ha apostillado, con su "máxima confianza".