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La compañía de reparto de comida a domicilio Ubereats continúa atenta al mercado ante posibles oportunidades para comprar rivales del mismo sector, tanto a nivel global como en España, donde ha pisado el acelerador para crecer de forma agresiva.

"Parece que hay una tendencia global a la concentración. Nosotros observamos caso por caso, también en España. Lógicamente consideramos cualquier posibilidad, aunque no más que en otras partes del mundo", explica en una entrevista con Efe su directora general para la Península Ibérica, Marta Anadón, en el cargo desde hace casi un año.

El germen de Ubereats -la división especializada en repartir comida a domicilio del "gigante" Uber- nació precisamente con un proyecto piloto en Barcelona en 2015, pero hasta enero de 2017 no comenzaron a operar de forma oficial en España, incoporándose por tanto después competidores como Just Eat, Glovo o Deliveroo.

Anadón destaca que es en 2019 cuando Uber comienza a colocar a España como país prioritario, lo que ha disparado su crecimiento desde entonces: hoy operan en casi un centenar de ciudades y el objetivo es llegar a las 150 al final del ejercicio -por encima de dos de sus tres competidores-, mientras que el número de restaurantes colaboradores ronda los 8.500.

La compañía no divulga datos sobre pedidos, facturación o rentabilidad en el país, y se limita a señalar que la apuesta por España es fuerte, que pretende ser siempre "el primer o el segundo operador" en cada mercado y que su foco hoy está más en crecer que en obtener beneficios.

SECTOR AL ALZA

"Cuando hablamos de crecer no lo hacemos sólo en el sentido de robar cuota de mercado al resto, sino de aumentar el tamaño de la tarta a repartir", asegura la responsable de Ubereats, quien revela que ya están presentes en casi todos los núcleos urbanos grandes y comenzarán ahora a lanzar su servicio en municipios "de incluso menos de 50.000 habitantes".

Anadón cita un estudio de 2019 que apunta a que en el sector había, a cierre de año, 3 millones de usuarios que pedían comida a través de plataformas, con una actividad media de entre 1 y 1,5 pedidos por semana: "Hay mucho espacio para crecer".

Además, ya detectan una clara recuperación de la actividad con más pedidos que hace un año, tras la caída registrada en marzo por la covid-19.

¿Y LA RENTABILIDAD?

La firma cuenta con músculo financiero gracias a Uber, que esta misma semana cerró en Estados Unidos la compra de Postmates -el cuarto operador del sector en el país- por unos 2.380 millones de euros, una tendencia que se extiende a más miembros de una industria que se encuentra en plena expansión a escala mundial.

Sin embargo, la pregunta sobre cómo hacer rentables estos negocios sobrevuela en el ambiente. En España, Ubereats acumula meses con una agresiva campaña de descuentos para atraer clientes -de hasta el 75 % del precio- y también tiene incentivos para repartidores, ya que éstos en su mayoría colaboran con varias plataformas a la vez y eligen a la que mejores condiciones ofrece.

"La estrategia puede parecer una locura cuando ves la promoción en sí, pero hay que relativizar las cosas. También puedes optar por hacer campañas de marketing que igual son más caras y no benefician tanto al usuario, sino que van dirigidas a dar visibilidad", ejemplifica.

CAMBIOS EN LA RELACIÓN CON LOS "RIDERS"

Sobre la polémica por la relación laboral de las plataformas con los repartidores, la directora general de Ubereats garantiza que la compañía "cumplirá con la normativa vigente" en caso de que el Gobierno acabe modificando como pretende la legislación para obligar a las plataformas a contratarlos en vez de colaborar con ellos como autónomos, aunque confía en que las autoridades oigan su voz.

Mientras que Glovo y Deliveroo ya han firmado alianzas con cadenas de supermercados como Carrefour, DIA o El Corte Inglés para llevar la compra a casa, Ubereats asegura que explorar ese camino "no es una prioridad en este momento" para la firma, aunque admite que se trata de una oportunidad "enorme" ya que el supermercado "online" sigue teniendo "una penetración bajísima en España".

Al contrario que otros de sus competidores, tampoco apuesta por abrir cocinas ciegas (centradas en los pedidos a domicilio y cerradas al público) ni en abrir sus propias tiendas de conveniencia para repartir alimentos y bebidas desde ahí.

Óscar Tomasi