EFEPekín

Mañana se cumple un año de la muerte bajo custodia del premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo, cuya viuda podrá honrar por primera vez su memoria en libertad en su reciente exilio en Alemania pero lejos del lugar en el que se esparcieron sus restos en China, donde sus amigos tendrán que recordarle desde la impuesta intimidad.

El 13 de julio siempre va a ser un día "complicado" en China, explicó a Efe el activista y amigo cercano a la familia Hu Jia, a quien las autoridades han obligado -como a otras voces críticas-, a abandonar estos días Pekín para evitar cualquier tipo de conmemoración al fallecido disidente.

China sigue intentando controlar el recuerdo de la muerte de Liu, símbolo de la lucha por la democracia, que mostró la parte más cruel del régimen comunista al negarse a liberarlo a pesar de que sufría un cáncer terminal.

Pero por primera vez, su viuda, la poetisa Liu Xia, podrá rendirle homenaje con libertad en su exilio en Berlín, adonde pudo viajar el pasado martes tras pasar ocho años bajo arresto domiciliario sin haber sido acusada de ningún delito.

"Liu Xia está bien de ánimos, pero físicamente débil", explicó en Twitter Liao Yiwu, escritor chino exiliado en Alemania y que, tras hablar con ella, apuntó a la posibilidad de que la viuda asista mañana a la iglesia Gethsemane de Berlín para participar en un acto de homenaje al Nobel.

Mientras, en China, sus allegados tendrán que recordarle desde la más estricta intimidad, porque si lo hacen en público pueden ser detenidos por las autoridades.

Hu reconoció que le hubiera gustado poder ir a Dalian, ciudad costera del noreste del país en cuyas aguas la familia esparció las cenizas de Liu Xiaobo.

Desde la habitación de su hotel en Chongli (noreste), donde las autoridades lo tienen bajo vigilancia estos días, mañana encenderá una vela al lado de una silla vacía, simbolizando la silla que el Comité Nobel dejó vacía el año que concedió el galardón a Liu, entonces en prisión.

"Ahora Liu Xia debería recoger el Nobel en su nombre, aunque no se haga de manera pública", dijo Hu, que se mostró convencido de que la puesta en libertad de la viuda forma parte de una estrategia de Pekín para "suavizar su relación con Europa" en medio de la guerra comercial abierta con EEUU.

Por eso, pidió a la comunidad internacional que no olvide que, en su opinión, el presidente (chino) "Xi Jinping cometió un asesinato secreto y político contra Liu Xiaobo. Fue más cruel que un disparo".

Liu Xiaobo fue una de las miles de personas que se concentraron en la plaza de Tiananmen para pedir reformas democráticas en 1989, unas protestas que le costaron su primera condena.

Después de otros dos pasos por la cárcel, en 2008 fue detenido por ser uno de los promotores de la llamada "Carta 08", inspirada en la "Carta 77" de la oposición de la extinta Checoslovaquia, y en la que se pedían reformas democráticas, como el pluripartidismo o la libertad de expresión.

En 2009 fue condenado a 11 años de cárcel por "subversión contra el poder del Estado" y en 2010 fue galardonado con el Nobel de la Paz.

"Su legado vive en China en todos los que continúan soñando por un futuro donde los derechos humanos, la democracia y la justicia social estén protegidos", aseguró a Efe la investigadora de la organización Defensores Chinos de los Derechos Humanos (CHRD), Frances Eve.

El investigador de Amnistía Internacional Patrick Poon destacó que "muchos disidentes siguen adoptando el enfoque de Liu Xiaobo para escribir artículos que expresan sus opiniones sobre los derechos humanos y la democracia", por lo que sigue siendo un "icono" para las voces críticas en China.

Quizás, el mejor homenaje para Liu Xiaobo en el primer aniversario de su muerte ha sido la gran sonrisa de Liu Xia nada más pisar suelo europeo, mientras abría sus brazos para abrazar su ansiada libertad.

Pese a su debilidad y que el exilio siempre es triste, "de pronto se ha convertido en un pájaro feliz", asegura Hu.

Jèssica Martorell