EFEBangkok

Miles de timorenses acudieron hoy a las urnas para elegir al nuevo presidente de su país en unas elecciones, las cuartas desde la independencia de 2002, en las que el ex guerrillero Francisco Guterres se sitúa como favorito.

Más de 740.000 personas estaban llamadas a votar en una jornada que transcurrió sin incidentes y que incluyó mesas de voto en Darwin y Sídney (Australia), y Lisboa (Portugal) para unos 1.300 timorenses residentes en el extranjero.

La comisión electoral prevé anunciar entre el miércoles y el viernes el escrutinio de los comicios, que celebrarán una segunda vuelta en la que participarán los candidatos más votados el 20 de abril si ninguno de los ocho candidatos que se presentaba consigue hoy la mayoría absoluta.

Guterres, conocido como Lu Olo, partía como el mejor colocado para hacerse con la victoria en la tercera ocasión que se presenta a presidente tras ser derrotado en 2007 por José Ramos Horta y en 2012 por el actual jefe de Estado, José María Vasconcelos.

El candidato del Frente Revolucionario por la Independencia de Timor Oriental (Fretilin) cuenta con el apoyo del Congreso Nacional para la Reconstrucción de Timor (CNRT), el partido del carismático ex líder guerrillero, ex presidente y ex primer ministro Xanana Gusmao.

Las dos formaciones, surgidas del movimiento armado de resistencia a la ocupación indonesia, sellaron en 2015 un acuerdo de gobierno con la renuncia de Gusmao a liderar el gobierno y su sustitución por Rui Arújo del entonces opositor Fretilin.

El principal adversario de Guterres es el actual ministro de Educación y Asuntos Sociales, Antonio de Conceiçao, del Partido Demócrata, que ya gobernaba en coalición con el CNRT antes de la entrada del Fretilin en el Ejecutivo.

El nuevo presidente tomará posesión el 20 de mayo, fecha en la que expira el mandato de Vasconcelos, conocido como Taur Matan Ruak, y que coincide con el 15 aniversario de la independencia del país.

La elección del nuevo presidente, cargo con pocos poderes ejecutivos pero con poder de veto de iniciativas legislativas, será seguida por las elecciones para elegir el nuevo Parlamento y timorés, que se celebrarán en julio.

Vasconcelos no optaba a la reelección y se espera que se presente como candidato a primer ministro en las elecciones legislativas tras sellar una alianza con el Partido de la Liberación del Pueblo, fundado en 2015 por el comisionado anticorrupción, Adérito Soares.

Las elecciones presidenciales son las primeras en la antigua colonia portuguesa tras la retirada en 2012 del contingente de la ONU que se desplegó en 2006 tras una crisis que puso al país al borde de la guerra civil.

Timor, cuyas elecciones han sido siempre consideradas como libres y justas por la comunidad internacional, ha consolidado desde entonces su sistema multi-partidista que le ha valido el reconocimiento de diversos organismos internacionales.

El Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas de 2015 situó a Timor en el puesto 133, por delante de otros países de la región como Camboya, Laos, Myanmar y Papúa Nueva Guinea.

Este desarrollo se ha basado en los fondos procedentes de la explotación de petróleo y gas en el mar de Timor.

El joven país tiene la segunda economía más dependiente del petróleo del mundo, según el Banco Mundial, y se enfrenta al agotamiento del yacimiento de Bayu Undan, previsto en los próximos cinco años.

Dili mantiene un contencioso con Australia por la explotación de otro yacimiento, el de Greater Sunrise, una reserva estimada de 255.000 millones de metros cúbicos de gas y 300 millones de barriles de gas petróleo valorados en unos 40.258 millones de dólares (37.410 millones de euros), 30 veces el PIB de Timor.

Timor persigue redefinir al frontera marítima con Australia, a la que acusó de haber espiado las conversaciones del gobierno timorense de la época durante las negociaciones que llevaron al acuerdo de 2004 para la explotación conjunta de los yacimientos para favorecer el consorcio australiano liderado por Woodside Petroleum.

La comunidad internacional reconoció la independencia de Timor Oriental, que cuenta con 1,2 millones de habitantes, el 20 de mayo de 2002, después de tres años administrada por la ONU, 24 años ocupada por Indonesia y varios siglos de dominio colonial portugués.