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El rebaño de 1.300 ovejas y cabras que cada mes de octubre atraviesa la ciudad de Madrid reivindicando la trashumancia ha logrado llegar a la localidad madrileña de Guadarrama tras recorrer 500 kilómetros y a pesar de tener que adaptar su ruta por la pandemia de la covid-19.

En un encuentro oficial, el alcalde de Guadarrama, Diosdado Soto, ha dado la bienvenida al rebaño y a sus pastores, que llegan desde los Picos de Europa en busca de pastos y terrenos más cálidos para pasar el invierno.

Con esta tradicional marcha trashumante, que este año cumple su 27 edición, la Asociación Trashumancia y Naturaleza pretende reivindicar "la preservación y conservación de las vías pecuarias, declaradas bien de dominio público desde el año 1995, y que sin embargo se encuentran en un estado preocupante de degradación, usurpación y abandono".

La trashumancia, además de ser una practica ancestral que ha marcado "la cultura y el paisaje de nuestro país", es también reconocida desde el punto de vista científico "por los grandes beneficios ecológicos y sociales que conlleva, así como por ser referente para un tipo de ganadería, la extensiva, sostenible y bien muy adaptada a su entorno".

"Las vías pecuarias son corredores ecológicos que nos ayudan a mantener servicios esenciales para la sociedad, como la prevención de incendios, la mitigación del cambio climático e incluso la disminución del riesgo de pandemias. Reforzar la biodiversidad también es prevenir la propagación de patógenos", declara Suso Garzón, fundador de la Asociación Trashumancia y Naturaleza, en un comunicado.

Además, coincidiendo con la celebración de este evento, se ha presentado un breve vídeo documental "La trashumancia: andando y sembrando un futuro sostenible", que muestra el dinamismo económico del sector de la ganadería extensiva, ofreciendo productos de enorme calidad con bajo impacto ecológico y que contribuyen a sostener a las comunidades rurales.