EFEBelgrado

Una coalición nacionalista parte como favorita en las elecciones anticipadas de mañana en Kosovo, un territorio sumido en una crisis política por las conflictivas relaciones con Serbia y lastrado por graves problemas económicos.

La breve campaña electoral, de sólo diez días, abundó en promesas económicas en uno de los países más pobres de Europa, donde el paro es del 27,5 % -el 52,4 % entre los jóvenes-, y la pobreza ronda el 30 %.

Las elecciones del domingo son las terceras legislativas desde que la antigua provincia serbia poblada por albaneses proclamó en 2008 su independencia, reconocida por más de 110 países, entre ellos EEUU y la mayoría de socios de la Unión Europea, pero no por China o Rusia, potencias con poder de veto en la ONU.

Serbia no reconoce esa independencia, y un tenso diálogo de normalización de sus relaciones con mediación de la UE ha hecho escasos progresos en los últimos dos años.

Las elecciones fueron adelantadas después de que una moción de censura acabara con la frágil coalición de los dos grandes partidos de Kosovo, la Liga Democrática (LDK) y el Partido Democrático (PDK), formada a finales de 2014 bajo presión internacional.

La moción fue presentada por la oposición para denunciar la parálisis del Gobierno y un acuerdo de demarcación fronteriza con Montenegro que consideraron una cesión territorial.

El propio PDK se unió incluso al voto de censura que llevó a la caída del Ejecutivo.

Mañana unos 1,8 millones de ciudadanos con derecho a voto elegirán a 120 diputados entre cinco coaliciones, 19 partidos y dos iniciativas cívicas. Veinte escaños están reservados para las minorías, la mitad para la serbia.

Los sondeos otorgan la victoria a la coalición formada por el PDK, la Alianza para el Futuro de Kosovo (AAK) y Nisma, todos ellos partidos liderados por antiguos guerrilleros del Ejercito de Liberación de Kosovo que luchó contra las fuerzas serbias a finales de los 90.

La coalición nacionalista ha sido bautizada por la prensa como el "ala bélica", por el origen de sus lideres, y obtendría un 41 % de los votos según un sondeo del Instituto de Investigaciones y Análisis Social.

En segundo lugar quedaría una alianza de partidos moderados encabezada por la conservadora LDK, con un 30 % de los votos.

La tercera formación con un 19,5 % sería la ultranacionalista Vetevendosje (Autodeterminación), que podría ser decisiva a la hora de formar Gobierno.

Otro sondeo, el de la agencia demoscópica privada Index Kosova, da al "ala bélica" el 25 %, mientras que Vetevendosje lograría el 17 % frente a la alianza de la LDK, con el 16 %.

El líder del "ala bélica" es el ex primer ministro Ramush Haradinaj, que entre enero y abril estuvo detenido en Francia por una orden de captura de Serbia, que lo acusa de crímenes de guerra.

"Crearemos un futuro para todos", ha repetido durante la campaña Haradinaj, un popular exguerrillero y líder de la AAK que se presenta con el lema "Un nuevo comienzo".

Haradinaj quiere otro acuerdo fronterizo con Montenegro; defiende una actitud dura ante Serbia y que el diálogo con Belgrado sea con mediación de Estados Unidos y entre dos países que se reconocen como independientes.

"No permitiré que Serbia tenga un papel en mi país", ha recalcado

Pero si el vencedor no cuenta con una clara mayoría para imponerse en el Parlamento -algo que no está nada claro- se enfrenta a los mismos problemas que ya hicieron caer al Ejecutivo anterior.

Desde 2015, la oposición ha bloqueado la actividad parlamentaria por estar en contra de un acuerdo con Serbia que supone dar más autonomía a los serbios que viven en Kosovo, así como de un acuerdo de delimitación fronteriza con Montenegro por considerar que cede territorio kosovar.

Ambos elementos son condiciones importantes para un acercamiento a la UE, y del acuerdo con Montenegro depende en gran medida que los ciudadanos de Kosovo puedan viajar a los países comunitarios sin necesidad de visado.

Kosovo es el único país de los Balcanes que aún requiere visados para acceder a la zona schengen de libre circulación.

Otra cuestión espinosa son los posibles juicios por crímenes de guerra de algunos altos dirigentes políticos kosovares en un nuevo tribunal en La Haya, y que podría afectar a la estabilidad del país.

Todo esto con una situación de descontento entre la población porque las promesas incumplidas de mejora del nivel de vida y los altos índices de corrupción y clientelismo.

El analista Agron Bajrami, del diario Koha, aseguró que los ciudadanos "desconfían de los políticos debido a las promesas incumplidas" y que muchos ciudadanos están cansados de que las mismas personas -vinculadas a la guerrilla kosovar- lleven dominando 15 años la política kosovar.

La falta de perspectivas y el descontento por las expectativas incumplidas empujan a muchos jóvenes a abandonar el país.

Snezana Stanojevic