EFESan Lorenzo de El Escorial (Madrid)

Cerca de 400.000 personas visitaron en 2018 el Valle de los Caídos, un monumento administrado por Patrimonio Nacional que recibe al año 1,5 millones de euros por la venta de entradas para acceder al recinto, donde está enterrado el dictador Francisco Franco.

El monumento, inaugurado en 1959, ha sido gestionado desde sus comienzos por la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, dependiente en ese momento de Franco.

Sin embargo, desde 1982 Patrimonio Nacional es quien administra de forma temporal el recinto, donde hay un espacio cedido a una comunidad de monjes benedictinos encargados de la Abadía, la Hospedería y la Escolanía mediante la firma de un convenio.

El complejo de la Hospedería y el restaurante ubicado en ella son las únicas fuentes de ingresos para los religiosos junto con las donaciones privadas y el dinero que obtienen de los fieles en las misas del domingo.

La idea de fundar una Abadía benedictina en el Valle de los Caídos que atendiese la basílica se tomó en 1955, antes de la inauguración del monumento.

Se optó por una orden benedictina, para lo cual se hizo una solicitud a la Abadía de Santo Domingo de Silos (Burgos), monasterio restaurado en 1880 por monjes venidos de la congregación de Solesmes, en Francia.

Es precisamente esta congregación de Solesmes a la que pertenece la del Valle de los Caídos, cuyo prior, Santiago Cantera, ha dicho que no permitirá el acceso a la basílica para la exhumación de Franco, dictaminada por el Tribunal Supremo.

En la actualidad hay 23 monjes en el Valle de los Caídos, algunos de los cuales pertenecen al grupo de los fundadores que llegaron en 1958, según informa la Abadía del Valle de los Caídos en su página web.

La Basílica es el lugar de enterramiento de 33.847 personas asesinadas en la Guerra Civil y del dictador Francisco Franco, fallecido en 1975.

Las últimas cifras ofrecidas en el año 2017 muestran que el Valle de los Caídos cuesta a Patrimonio 1.836.325 euros anuales, datos a los que hay que sumar la subvención que reciben los monjes de 340.000 euros, cifra que este año no se ha transferido a la espera de recibir las cuentas de la Abadía.

Patrimonio Nacional obtiene 1,5 millones de euros al año por la venta de entradas al monumento, ubicado en San Lorenzo de El Escorial (Madrid) y cuya tarifa general es de 9 euros por persona.

El Valle de los Caídos recibió en 2018 un total de 378.875 visitantes, lo que significa un aumento del 33,75 % respecto a 2017, cuando acudieron 283.277 personas.

Estas cifras demuestran una tendencia al alza desde el anuncio del Gobierno de Pedro Sánchez de su intención de exhumar los restos de Franco, proceso que se aceleró en agosto de 2018 con el decreto para modificar la Ley de Memoria Histórica.

En junio el Valle de los Caídos vio frenado su aumento de visitas tras la paralización por parte del Tribunal Supremo de la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco, pero no llegó a haber una bajada respecto al año anterior.

El pasado mes de julio las visitas descendieron tras meses al alza al recibir 26.330 visitantes frente a los 38.269 que acudieron al recinto en el mismo mes de 2018.

Septiembre ha sido el tercer mes consecutivo de bajadas, ya que visitaron el recinto un total de 30.130 personas frente a las 53.702 que lo hicieron en el mismo periodo del año pasado, lo que supone un descenso del 43,89 %.

La cifra de visitantes al Valle de los Caídos, que es una de las excursiones ofertadas a los turistas que visitan la capital, puede variar con la exhumación de los restos de Franco.

El Tribunal Supremo aborda este jueves el último obstáculo que impide ejecutar la exhumación del dictador.

Son las medidas cautelares que pesan sobre los tres recursos todavía no resueltos de la comunidad benedictina del Valle, la Fundación Francisco Franco y la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos.