EFEBruselas

El candidato del Partido Popular Europeo (PPE) a presidir la Comisión Europea, el alemán Manfred Weber, pidió al español PP que no piense en estrategias y trate de "convencer con su programa" para el próximo 26M, en entrevista con Efe.

Weber (1972) recibe a Efe en su despacho en Bruselas para hablar de España tras los comicios generales en España, el reto migratorio, las elecciones del próximo 26 de mayo y el "enfant terrible" para los conservadores, el húngaro Viktor Orbán.

ESPAÑA Y LA SITUACIÓN DEL PP TRAS EL 28A

El candidato popular aboga por "convencer con el programa" ante la presión a su partido del centro y de los extremos populistas en toda Europa. Preguntado por el resultado del PP el pasado 28 de abril en las elecciones españolas, cree que no es "el momento de hablar de estrategias", sino de presentarse como un partido "de fuerte control fronterizo y que crea empleo".

"Si tú, como votante español, quieres tener influencia en el debate europeo, si quieres tener un impacto en lo que sucede en Bruselas en el interés de España como país, entonces la mayor familia política es el Partido Popular Europeo", dice.

"Por eso", añade, "tiene sentido que se refuerce la voz de España dentro del PPE. Además de por el contenido, por un argumento práctico de que cuando estás sentado en la mesa de los que realmente toman las decisiones tienes un impacto en el futuro de los intereses españoles en la UE".

El político bávaro señala que el "brexit" y la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos son el resultado de dar "respuestas fáciles" a la incertidumbre. "España no es un país especial, también enfrenta los mismos retos", apunta.

"Escojan el enfoque proeuropeo y no voten a los populistas, voten al Partido Popular", es su mensaje ante el 26M. "Estoy seguro de que los votantes reconocerán que a nivel europeo cuenta el impacto de la mayor fuerza política".

VIKTOR ORBÁN Y EL DESAFÍO DE FIDESZ A BRUSELAS

Weber no lamenta haber mantenido una posición favorable al diálogo ante el desafío del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y su formación Fidesz a los valores europeos. La membresía de Fidesz en el PPE quedó suspendida en marzo al considerar que sus políticas violan los valores de esa familia política.

"Fuimos claros y estrictos en nuestro enfoque: sí al diálogo y a hablar los unos con los otros, pero con claras líneas rojas sobre lo que es aceptable y no", añade, y destaca que su partido votó a favor de activar el procedimiento europeo en defensa del Estado de derecho contra Hungría.

Orbán acabó anunciando el pasado 6 de mayo que no apoyaría a Weber en su candidatura a la Comisión Europea. "Si quiere irse (del partido) puede irse, depende de él, pero nosotros somos estrictos y claros en lo que creemos", concluye Weber.

Ante situaciones similares de desafío a Bruselas en Hungría, Polonia o Rumanía, que considera una cuestión que trasciende a las familias políticas, Weber se muestra partidario de un "mecanismo de Estado de derecho vinculante", que incorpore sanciones y recortes de fondos "si un país no está preparado para cumplir con los principios básicos de la Unión Europea".

En este sentido, dice sentir "respeto" por la atmósfera proeuropea que hay en España, donde no existe este debate sobre la pertenencia e identidad europeas. "Eso es exactamente lo que necesitamos", añade.

INMIGRACIÓN

En materia migratoria, el candidato bávaro aboga por conjugar la "línea roja" contra la agresividad hacia los inmigrantes y refugiados con "un control estricto de las fronteras en el que el Estado sea quién decide quién entra en Europa" y no los traficantes, y apoyar a los países de origen.

Defiende un "plan Marshall" para África y un comisario europeo encargado únicamente de las relaciones con este continente y afirma que ningún país de la Unión Europea puede desentenderse de la acogida de refugiados, como ha sucedido con las cuotas obligatorias.

"Todo el mundo es responsable de resolver el tema de la inmigración, no solo es un problema para Grecia, Malta, Italia o España. A los países del centro y este de la UE el mensaje claro es que tienen que contribuir y hacer algo", afirma.

Si llega a la presidencia de la Comisión, dice, será "primordial" para él cerrar la reforma del sistema europeo de asilo que lleva años bloqueada.

EL "SPITZENKANDIDAT"

Preguntado por si será el próximo presidente del Ejecutivo comunitario, Weber no duda: "dependerá de los votantes". Sin embargo, no está garantizado que los países nominen para el cargo a alguno de los cabezas de lista que han propuesto los partidos.

"Estamos a favor de la idea de decirle a la gente antes de las elecciones la verdad y quiénes son los candidatos. Así los periodistas y los ciudadanos pueden criticarnos, estar presentes es un principio en democracia", apunta.

La Eurocámara debe dar luz verde al candidato que propongan los países, pero Weber no teme un bloqueo si los nombres preferidos por cada una de las dos instituciones no coinciden.

"Esperemos que después de las elecciones la voluntad de todos los políticos razonables sea encontrar un consenso", dice el alemán, que recuerda que él se presenta a las elecciones con el apoyo de los ocho jefes de Estado y de Gobierno europeos de su familia política.

Por Laura Zornoza