Tanto la federación como el cuerpo técnico dan un voto de confianza a la nueva generación de la gimnasia rítmica española, pese a los discretos resultados obtenidos en los recientes Mundiales de Pesaro.

La cita en la ciudad italiana ha sido solo el comienzo de un largo camino que culminará en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde se espera que el rendimiento de las jóvenes gimnastas se acerque mucho más a las grandes potencias como Rusia, Italia, Bulgaria o Japón.

Por ello, sería injusto pedir a estas alturas a la nueva hornada de la rítmica resultados tan buenos como la plata del conjunto y la final individual alcanzada por Carolina Rodríguez en los pasados Juegos de Río 2016.

La decimoquinta plaza en la final de conjuntos y los puestos 34 y 40 en la competición individual de la campeona de España Polina Berezina y de Sara Llana, respectivamente (ambas debutaron con un programa completo de cuatro ejercicios en un Mundial),  están muy lejos de las previsiones iniciales para estos Mundiales de Pesaro pero también se confía en que el nivel mejorará considerablemente hasta la meta en la capital japonesa.

Jesús Carballo, presidente de la Federación Española de Gimnasia, quiso transmitirles su apoyo vía twitter al escribir: "¡Buen trabajo, chicas! Gran futuro por delante".

En este sentido, la seleccionadora española de gimnasia rítmica, Anna Baranova, ya mostró su convencimiento antes de Pesaro de que el nuevo conjunto  "tiene mucho talento" y solo le falta "la experiencia" para obtener buenos resultados.

La meta es Tokio 2020

"Este es el primer año del nuevo conjunto, el primero de un camino que empieza ahora y termina en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Es un equipo nuevo, con mucho talento, al que le falta la experiencia", dijo a Efe Baranova.

"Ya ha pasado por diferentes competiciones. En algunas ha fallado y en otras ha tenido éxito, entendiendo por éxito hacer bien los ejercicios", indicó la preparadora de origen bielorruso respecto al grupo formado por Lía Rovira, Ana Gayán, Mónica Alonso, Victoria Cuadrillero, Alba Polo y Clara Esquerdo.

Asimismo, Ruth Fernández, la entrenadora de la subcampeona de España Sara Llana, reveló a Efe que la gimnasta de 20 años tuvo que soportar durante el campeonato una fractura en el pie izquierdo y una dermatitis.

La joven gimnasta del Club Ritmo de León, donde se ha apostado por Llana como la sucesora de Carolina Rodríguez, disputaba su primer mundial con los cuatro aparatos -tras dos participaciones anteriores incompletas- y fue infiltrada en el pie para poder competir.

Esta circunstancia se agravó tras la dermatitis que le produjo el vendaje días antes del campeonato y de la que también tuvo que ser tratada.

Hace un mes, tras realizarse una resonancia se le diagnosticó una "fractura-arrancamiento agudo de la parte inferior de la base del segundo metatarsiano izquierdo, con un marcado edema óseo en el fragmento desplazado y una separación de unos 2 milímetros", a lo que se añadía una pequeña fisura, quizá crónica, en el primer metatarsiano.

Sin embargo, gimnasta y entrenadora decidieron que, tras evitar la participación en algunas pruebas previas al mundial, podrían afrontar "con las máximas garantías" su participación en tierras italianas.

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