La selección española sub-18 de baloncesto acabó novena en el Europeo masculino, que se disputó en Riga, y en el que la única derrota, en octavos ante Montenegro, avocó al equipo español al noveno puesto como máxima aspiración.

A pesar de la decepción de la derrota en octavos, el equipo español siguió luchando para demostrar que se trata de un equipo con calidad suficiente para luchar con los mejores. Pero, tuvieron el día malo en el peor día, los octavos de final.

Antes y después de ese fatídico partido, demostraron su calidad. La primera fase acabó con tres victorias de tres partidos, luego vino la pesadilla con Montenegro, para después volver a demostrar su superioridad ante los rivales que le iban tocando. En esa lucha por el noveno puesto, primero se vención a Grecia (85-70), después a Croacia (89-52) y, por último, a Italia (80-62).

Es decir, España ganó seis partidos y perdió uno. Además, esos seis triunfos fueron por un margen, al menos de quince puntos, ante Grecia. En el resto de encuentros se ganó de 18 a Italia, de 23, a Finlandia; de 30 a Bosnia; de 37 frente a Croacia, y de 51 contra Ucrania. Otro dato más que demuestra el potencial del equipo dirigido por Joaquín Prado.

Título para Serbia

La final fue para Serbia, que revalida el oro de 2017, que se impuso a Letonia por 99-90 con 34 puntos y 36 de valoración de Marko Pecarski y 29 tantos y 29 de efectividad de Filip Petrusev. Arturs Zagars volvió a ser el mejor de los letones con 26 puntos y 28 de valoración. De esta manera, los serbios suman ya cinco títulos en esta categoría.

En el partido por el bronce, Francia ganó a Rusia por 79-60.

practicodeporte@efe.es